enfoques del director
La otra corrupción de Sánchez: el CIS de Tezanos y las promesas en miles y miles de viviendas

Hay formas de corrupción que no salen en el periódico o que no se tratan como eso, como corrupción, a pesar de que lo son. Sánchez es un experto también en esto. Este lunes lo hemos visto en todo su esplendor. El CIS de Tezanos es la mayor manifestación de este fenómeno: pura corrupción. Cómo si no podemos llamar a publicar una encuesta de intención de voto en el que el PSOE amplía su distancia sobre el PP justo después del batacazo socialista en las elecciones de Aragón y del accidente de tren de Adamuz, con 46 muertos, que ha puesto en evidencia la falta de inversión, mantenimiento e inspección en la red de alta velocidad.
Pues ni corto ni perezoso, el dirigente socialista al mando del CIS, José Félix Tezanos, es decir Sánchez, le da al PSOE casi 10 puntos de ventaja sobre el PP. ¡Con un par! Y no acaba ahí la cosa. El resultado de la encuesta es ideal, perfecto, para los intereses de Sánchez. No solo le sitúan en cabeza muy claramente sino que ponen a Vox pisándole los talones al PP. Se trata de influir en la opinión pública: el PSOE va en cabeza y es el parapeto a la extrema derecha que viene pisando muy fuerte.
Da risa, pero no es para reír. Es para llorar y sobre todo es para meter en la cárcel a sus autores: por tirar al suelo el prestigio del CIS y por gastarse el dinero de nuestros impuestos en manipular a su favor a la opinión pública. Esto es especialmente sangrante cuando acabamos de ver el resultado electoral en Extremadura y Aragón y cuando este mismo lunes hemos conocido dos encuestas privadas, de NCReport y de Sociométrica, que dibujan un panorama opuesto: la derecha, PP y Vox, consiguen más de 200 escaños y casi duplican a la la izquierda, con un PSOE que a duras penas llega a 100 escaños.
Eso es corrupción, no tiene otro nombre. Tampoco lo tienen las mentiras permanentes de Pedro Sánchez. Este lunes con la vivienda. En su enésima promesa al respecto se ha comprometido a levantar 15.000 viviendas al año, que se suman a las 100.000 solo en Andalucía que prometió María Jesús Montero si llega a la presidencia de la Junta. Estos son, por si hace falta recordarlo, los mismos que han prometido ya cientos de miles de viviendas que no han tenido tiempo de empezar a construir en sus más de 7 años en La Moncloa y los mismos que prometieron no pactar con Bildu ni con los separatistas y que juraron que jamás darían una amnistía a Puigdemont.
Mentir de esta manera y usar recursos públicos para propaganda partidista son dos formas de corrupción que emplea Sánchez de manera magistral. La mentira es corrupción moral y la manipulación del CIS es corrupción económica. Y ambas convierten al que las practica en un corrupto, con todas las letras.