LA MIRILLA
Don Juan Carlos salvó la democracia… y vive desterrado

El rey emérito, Don Juan Carlos I CONTACTOPHOTO (Foto de ARCHIVO) 02/1/2022
Los papeles desclasificados del 23F no cambian la historia. La certifican. El Rey Juan Carlos defendió la Constitución cuando todo temblaba. Ni alentó el golpe.
Ni dudó. Y tampoco jugó a dos bandas. Aquella noche sostuvo el sistema.
Y cuarenta y cinco años después, vive en Abu Dabi. No es un detalle menor. Es la fotografía del tiempo que vivimos.
España ha pasado de agradecer la defensa de la democracia a esconder a quien la encarnó en su momento más frágil. No por el 23F. Por lo que vino después.
Sí, hubo errores graves. También comportamientos inaceptables. Ciertamente, la ejemplaridad se quebró. Pero una democracia adulta distingue entre responsabilidad penal, responsabilidad política y juicio moral retrospectivo. Y este asunto, donde no hay condenas judiciales, se trata de incomodidad política.
El sistema que el Rey ayudó a salvar ha optado por la solución más cómoda: apartarlo lejos, evitar el debate y dejar que el tiempo diluya la memoria. No es justicia. Es cálculo.
Porque resulta incómodo recordar que quienes ahora cuestionan su papel en la Transición construyen su poder sobre las mismas instituciones que entonces se defendieron. Aunque, quizá, se revise el pasado para erosionar el presente.
Así, el país que celebró la intervención del Rey en 1981 asume como normal que quien sostuvo la democracia viva fuera de ella.
No es solo la historia de Don Juan Carlos. Es la caricatura de una política que prefiere el ajuste simbólico al reconocimiento complejo.
Con todo, la ingratitud no fortalece las instituciones.
Las aminora.
A.M. BEAUMONT