Vox miente sobre la pensiones

Una choca joven pasea con una mujer mayor por la calle.
Empieza a extenderse una idea peligrosa: que los pensionistas son responsables del mal futuro de los jóvenes. Que si no hay vivienda es por las pensiones. Que si los salarios no despegan es por las revalorizaciones. Que si el sistema no aguanta es por los mayores. Es falso. Y además muy injusto.
Si un joven no puede emanciparse no es porque su abuelo cobre 1.200 euros al mes. Es porque el mercado laboral es frágil, la vivienda está descontrolada y la política económica lleva años sin resolver lo esencial. En ese terreno ha entrado Vox en las últimas horas, señalando el peso del gasto en pensiones como si ahí estuviera la raíz del problema. Es un error. Un gran error al que Santiago Abascal no debería haberse dejado arrastrar.
Las pensiones no son un privilegio. Son salario diferido. Cotización acumulada. Derecho adquirido tras décadas de trabajo. No son una concesión graciable del Estado. Enfrentar generaciones es el recurso más fácil cuando no se sabe explicar un problema complejo.
España no necesita una guerra entre nietos y abuelos. Necesita crecimiento, productividad, vivienda accesible y estabilidad institucional. Cuando se agita el resentimiento generacional, no se arregla el futuro. Se rompe la cohesión. El joven que hoy mira con recelo a los pensionistas será jubilado mañana. Y el mayor que hoy cobra su prestación sostuvo con sus impuestos el sistema que permitió estudiar y progresar a los que vienen detrás.
La política está para decir la verdad, aunque incomode. Y la verdad es sencilla: el problema de los jóvenes no son sus abuelos. Es la incapacidad de algunos para hacer política sin buscar enemigos fáciles. A.M. BEAUMONT