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Pedro Sánchez lleva a España al borde del abismo por su enfrentamiento innecesario y sectario contra EEUU

España vendió el año pasado bienes por más de 16.000 millones de euros a EE.UU. e importó más de 30.000 millones. Un corte comercial supondría la pérdida inmediata

¡El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez

¡El presidente del Gobierno, Pedro SánchezEuropa Press

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Donald Trump ha estallado contra Pedro Sánchez y esta vez no ha amenazado con aranceles sino con un embargo total a nuestro país. “Vamos a cortar todo el comercio con España. No queremos tener nada que ver con España”, dijo ayer desde el Despacho Oval. La razón es clara: el presidente del Gobierno español vetó el uso de las bases de Rota y Morón para las operaciones contra Irán y se niega a subir el gasto en Defensa al 5% del PIB que exigen los aliados. Eso convierte a España, según Trump, es un “aliado terrible”.

Las consecuencias económicas de ese embargo serían demoledoras. España vendió el año pasado bienes por más de 16.000 millones de euros a EE.UU. e importó más de 30.000 millones. Un corte comercial supondría la pérdida inmediata de un mercado estratégico para aceite de oliva, vino, maquinaria, productos químicos y farmacéuticos. Aunque no hay cifra oficial para un embargo pleno, los estudios previos sobre aranceles del 20% ya estimaban una caída de exportaciones del 10-18% y un coste de hasta 3.000 millones de euros. Un bloqueo total multiplicaría ese impacto: décimas de PIB, miles de empleos en riesgo y cadenas de suministro rotas en sectores clave. España quedaría al borde del abismo económico por una decisión ideológica.

Alberto Núñez Feijóo lo ha dicho con rotundidad: “Si Irán le da las gracias y Estados Unidos le considera un terrible aliado, falla usted. Eso no es equidistancia. Es perjudicar los intereses de España”. Y ha añadido: “España es mucho más que su mal Gobierno”. El líder del PP tiene razón. Sánchez ha convertido la política exterior en un ejercicio de sectarismo que aísla a nuestro país de su principal aliado extraeuropeo.

Hoy, a las 9 de la mañana, Sánchez comparece desde La Moncloa para “dar respuesta” a Trump. Error grave. España no es una república presidencialista. Es una democracia parlamentaria. El presidente del Gobierno no rinde cuentas ante los focos de Moncloa, sino ante el Congreso de los Diputados. Las reglas institucionales nos obligan a todos, también a él. Comparecer en el Parlamento no es un capricho: es la exigencia de un sistema que Sánchez parece olvidar cuando le conviene.

El sectarismo tiene precio. Sánchez está llevando a España al borde del abismo. Urge recuperar la sensatez, la lealtad atlántica y el respeto a nuestras instituciones. Antes de que sea tarde.

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