Carta de un converso al cristianismo a Silvia Abril

(Foto de ARCHIVO) La actriz Silvia Abril entrega el Goya a mejor cortometraje documental durante la 40º edición de los Premios Goya,
Antes sus palabras diciendo que: "Me niego a aceptar que la juventud que sube tenga esa carencia y esa tirada hacia lo cristiano”.
Además de decir: "Me da pena que necesiten creer en algo y se agarren en la fe cristiana. Lo siento por la Iglesia, menudo chiringuito tenéis montado, ¡se acabó!".
Decirle que Señora, para chiringuito el del cine español que vive de 250 millones de euros de subvenciones públicas.
Se lava la boca antes de hablar de la Iglesia Católica.
Decirle Señora Abril que cristianismo no es una moda cultural ni una ideología política. Es la afirmación de que la verdad existe, de que el ser humano tiene dignidad infinita y de que el amor no es un sentimiento pasajero, sino una decisión radical.
Ya se que no le gusta el cristianismo ya que le incomoda porque afirma límites.
Afirma que no todo vale.
Afirma que la libertad no es hacer cualquier cosa, sino elegir el bien.
Afirma que el amor exige responsabilidad.
En una cultura donde el deseo se convierte en derecho, esta propuesta resulta provocadora.
Entiendo que no le guste ya que vivimos en una época que presume de tolerancia, pero que ridiculiza sin pudor al cristianismo.
Se exige respeto para todas las creencias… excepto para la fe cristiana.
Se habla de diversidad… salvo cuando alguien defiende que existe una verdad objetiva.
El problema no es que el cristianismo sea antiguo.
El problema es que no se arrodilla ante la moda cultural que defienden ustedes.
Usted hace una caricatura absurda del creyente como alguien que “no piensa.
Sin embargo, la civilización occidental, universidades, hospitales, arte, derecho se levantó sobre cimientos cristianos.
La fe a mí me hace amar mejor, querer mejor y respetar mejor, sentirme y hacer sentir mejor a los demás.
Para finalizar le reitero que la Iglesia ayuda a miles y billones de personas a las que no ayuda nadie. En los rincones más recónditos del planeta, ahí hay un católico. Ahí hay una cristiana ayudando a los más pobres.
¿Sabe por qué tantos jóvenes y también adultos se acercan de nuevo al cristianismo? .
No se trata de que regresar a la fe sea una muestra de debilidad. Más bien ocurre lo contrario: han crecido rodeados de comodidades y estímulos, pero con un vacío interior que nada material logra llenar.
Buscan creer porque, igual que usted y que yo, atraviesan el sufrimiento, la tristeza, la angustia y el miedo.
Necesitan una respuesta que vaya más allá, un sentido que sostenga lo que sienten y lo que viven.
Vuelven porque, habiéndolo tenido casi todo, descubrieron que les faltaba lo esencial.
Han crecido entre pantallas luminosas y promesas inmediatas, entre ruido constante y respuestas rápidas. Pero en medio de tanta oferta, su corazón seguía preguntando en silencio.
Porque se puede estar rodeado de cosas y, sin embargo, sentirse vacío de sentido.
Necesitan creer porque también sangran por dentro.
Porque aman y pierden.
Porque el miedo los visita de noche.
Porque la angustia no se cura con distracciones.
Porque experimentan la fragilidad que nos iguala a todos.
Y cuando miran la vida sin superficialidad, comprenden que no puede ser solo prisa, consumo y apariencia.
Intuyen que debe existir algo más hondo, más verdadero, más eterno.
No buscan una idea.
Buscan un abrazo que no falle.
No buscan una moda.
Buscan una verdad que permanezca.
Y en ese anhelo silencioso, muchos descubren que la fe no es una huida del mundo, sino una manera más profunda de habitarlo.
Rezare por Usted