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Koldo pone en un serio aprieto a Sánchez con sus mensajes: pidió reunirse con él

Imagen de archivo de Koldo García, el exasesor del exministro José Luis Ábalos. Eduardo Parra

Imagen de archivo de Koldo García, el exasesor del exministro José Luis Ábalos. Eduardo Parra

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El escándalo del caso Koldo, o 'KoldoGate', no deja de arrojar sombras sobre el Palacio de Moncloa. Los mensajes de WhatsApp revelados por la investigación de la UCO de la Guardia Civil ponen en jaque a Pedro Sánchez, sugiriendo que el presidente del Gobierno podría haber estado al tanto de las presuntas corruptelas de su amigo y hombre de confianza, Koldo García. Este exasesor de José Luis Ábalos, convertido en el epicentro de adjudicaciones irregulares de mascarillas durante la pandemia, no era un simple peón: era el ' aizkolari' preferido de Sánchez, un fiel escudero en las batallas políticas del PSOE.

El mensaje clave, enviado por Koldo a Santos Cerdán –entonces secretario de Organización del partido– el 13 de febrero de 2023, es demoledor: "Te comento yo lo entiendo todo y comprendo que nadie me quiera ver pero no es el caso a discutir. Pero creo que vosotros por lo menos me podeis ver 15 m cada uno solo me quedas por verte a ti y a pedro ya que el único que esta asi soy yo [sic]".

En ese momento, Koldo se sentía acosado por la justicia tras la querella del PP. Pedía verse con "ti y a Pedro", las dos únicas personas que le faltaban por contactar en su círculo de confianza. No se refiere a dos españoles cualquiera, sino a los implicados en el "ajo", aquellos que podrían conocer los entresijos de la trama. ¿Por qué Sánchez? Porque, según las declaraciones del propio Koldo, el presidente había avisado a Ábalos sobre la investigación meses antes, contradiciendo la versión oficial de que Sánchez solo lo supo tras la detención en febrero de 2024.

Esta revelación desmonta la narrativa de un Gobierno ajeno a la podredumbre. Koldo, aislado como un "apestado" en el PSOE, recurrió a intermediarios como Óscar López y Antonio Hernando para enviar "recados" a Sánchez, quien supuestamente lo tildó de "corrupto" en privado y deseó verlo "muerto" políticamente. Las comunicaciones cautelosas –evitando WhatsApp por temor a pinchazos– y las reuniones posteriores con Cerdán y Ábalos pintan un cuadro de encubrimiento al más alto nivel. Incluso Salvador Illa, otro peso pesado, aparece salpicado por contratos similares.

Sánchez, maestro en el arte de la supervivencia, se ve ahora en un serio aprieto. Si Koldo quería verlo urgentemente, es porque creía que el presidente podía ayudarlo o, peor aún, estaba al corriente. Este episodio no es solo corrupción: es la erosión de la confianza en un líder que predica transparencia mientras sus sombras se alargan. El PSOE debe responder, y España merece la verdad antes de que el escándalo engulla a Moncloa por completo.

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