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Trump y su obsesión con dañar a una Europa insumisa

El presidente de EEUU, Donald Trump

El presidente de EEUU, Donald TrumpNicole Combea - Pool via CNP

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Este pasado viernes, a la hora de la cena europea, justo cuando todo el mundo empieza a relajarse después de una dura semana, saltaron los teletipos con la noticia de que el Presidente de Estados Unidos ponía en cuestión la presencia militar americana en las bases conjuntas españolas y de Alemania, por el comportamiento que están teniendo ambos paises en relación a la intervención americano-israelí respecto a Irán. 

El presidente Trump, acusa a Europa y particularmente a los miembros de la UE que a su vez están en la OTAN de cobardía y de no ayudar al “papá americano” en este conflicto que se centra en un país terrorista, que no respeta los derechos humanos y que ha estado a punto de conseguir los elementos suficientes para tener en su arsenal la bomba atómica, además de utilizar otra arma que afecta a tanto consumidores como a productores, como es el estrecho de Ormuz.

Todo parece indicar que este conflicto, que en principio parecía corto pero al que los acontecimientos insinúan una prolongación en el tiempo y con un riesgo evidente de vietnamización. Casi a punto de cumplirse el primer mes de su estallido, el presidente americano ha solicitado 200 mil millones de dólares al Congreso, lo que hace suponer que en principio podría abrirse una operación de ocupación de territorio, empezando por la isla de Kharg y posteriormente de Irán en si misma, aunque eso conlleva el riesgo de muertes en la tropa americana y cambia la estrategia inicial de llevar a cabo operaciones quirúrgicas que generen el clima necesario para que la población, desde dentro, tumbe el régimen.

Muchos se preguntaran qué tiene que ver todo esto con Europa, teniendo en cuenta que la portavoz de Exteriores de la UE ha dejado claro que ésta no es la guerra de Europa, y que la actitud de los miembros de la OTAN como Francia, España, Reino Unido, no están siendo propias de estados sumisos a los intereses americanos, pero que sin abandonar ser “aliados” están demostrando tener un criterio propio con respecto a ese apoyo en el que existen discrepancias de fondo y forma.

Lo cierto es que los hechos y la realidad nos dicen que Donald Trump, desde el inicio de su segundo mandato, no para de despreciar a Europa y criticar a los miembros de la OTAN, a quienes les exige un aumento en la aportación de los gastos de defensa hacia un 5% por parte de cada miembro. Con un socio díscolo como Pedro Sánchez, que aunque firmó el compromiso de aceptación de esta cuantía, ha asegurado en numerosas ocasiones que no lo cumplirá y que por razones tacticistas de política interior, pretende usar su enfrentamiento con el presidente americano, como escudo para ocultar en aspectos ideológicos, su gran debilidad política en España.

Lo que realmente sucede es que para Trump, Europa es un estorbo para sus planes de hegemonía mundial en esa batalla soterrada que mantiene con China, siendo el plano de la defensa su “argumento excusa” para hacer daño a Europa, que por otra parte, empieza a despertar y ya ha puesto en marcha unas inversiones en defensa encabezadas por Alemania por valor de 835 mil millones de euros.

También, otro de los problemas para Trump es ese tratado que se ha firmado entre la UE y China, en el que deja a la UE como un elemento que puede permitirle cualquier dependencia de los Estados Unidos en materia económica. No hay que olvidar tampoco que el Reino Unido, siempre un aliado natural de los americanos, se está posicionando cada vez más con la sensibilidad político económica europea, razón por la que en un periodo no muy lejano, se volverá a integrar en la UE, como miembro de pleno derecho.

Por último y si nos centramos en el papel de España en este complicado tablero, hay que decir que desde su primera rueda de prensa, Trump calificó a España como “país BRICS”, despreciándola claramente y manteniendo un rechazo a un Presidente del Gobierno, tacticista y que actúa desde su beneficio personal, con planteamientos ideológicos y posiciones políticas de dudosa positividad para España. Trump no actuará directamente contra España con sus bravuconadas y salidas de tono, aunque si puede castigara de manera indirecta en el capítulo de inversiones o exportaciones. 

Si no, que alguien me explique a qué viene a España este 23 de Marzo el CEO mundial de Black Rock, uno de los fondos de inversión del mundo en un país que recibe una inversión total de 530 mil millones de dólares, que posee un 18% de la totalidad de la deuda española gracias a su rentabilidad y que en los últimos tiempos, España se ha convertido en el hogar de más de 8000 norteamericanos que han escogido nuestro país como referente de calidad de vida y ejercen su actividad profesional de manera intensa .

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