Sánchez, el boxeador que corre por el ring de Moncloa

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez
“Moncloa parece un ring de boxeo”, dice el secretario general del PP Miguel Tellado. Se queda corto. En un ring hay reglas. Aquí no.
Dos horas de plantón de los ministros de Sumar en un Consejo de Ministros extraordinario en plena crisis internacional. No es un retraso. Es un pulso. Y lo pierde quien debería ganarlo siempre: el presidente del Gobierno.
Pedro Sánchez ya no gobierna. Resiste. A sus socios. Y resiste a una dinámica política que él mismo ha alimentado: la de convertir cada decisión en una negociación agónica con aliados que solo buscan su interés.
Lo que ocurrió en La Moncloa no es un episodio aislado. Es el modelo. Un Gobierno que necesita pactar consigo mismo antes de empezar a reunirse ha cruzado una línea. Ha dejado de ser un Consejo de Ministros para convertirse en un espacio de disputa permanente. Encima retransmitido, pese a la obligación legal de guardar secreto.
Y además, ahora le marca el paso a Sánchez un socio político que se deshace tanto en las urnas como en ese casting de pasarela en que han convertido quién liderará la ultraizquierda.
Porque cuando un Gobierno no puede sentarse a la mesa sin negociar previamente si se sienta o no, el problema no es político. Es de Estado.
Tenemos un país en el que el presidente, por sus obsesiones particulares e interés personal, ha conseguido que sus ministros discutan cada paso que necesita dar. Y, claro, eso lleva en demasiadas ocasiones a que no tenga más remedio que quedarse inmóvil aparentando que hace con brindis al sol y fotos.
Hoy en La Moncloa, nada tiene garantías. Porque en un ring se pelea. Pero en el espacio político por el que transita Sánchez, simplemente, no se gobierna.
A.M. BEAUMONT