enfoques del director
Sánchez desahuciado en Andalucía: Montero, la candidata más sanchista, descarrila el primer día
El PSOE andaluz encara el 17-M repitiendo el error estratégico de personalizar la campaña en la figura de Pedro Sánchez, con María Jesús Montero proyectando victimismo y desconexión con los problemas reales de la región
El panorama electoral del PSOE en Andalucía es desolador. Tras años de desgaste, escándalos y dependencia absoluta de Pedro Sánchez, el partido se encamina a unas elecciones autonómicas el 17 de mayo que amenazan con convertirse en otro clavo en el ataúd del sanchismo territorial. Y el error estratégico es mayúsculo: repetir la misma receta fallida que en Aragón, donde una candidata hiperidentificada con el líder nacional convirtió los comicios regionales en un plebiscito sobre Sánchez. Esta vez, además, con una agravante: la elegida parece no tener ni ganas ni cintura para disimularlo.
María Jesús Montero, vicesecretaria general del PSOE, vicepresidenta primera y ministra de Hacienda hasta hace unas horas, aterriza como la candidata “más sanchista” posible. No es un insulto: es un hecho. Nadie ha defendido con más fervor y lealtad ciega cada giro, cada alianza y cada polémica del presidente. En Andalucía, tierra que conoce bien pero que también recuerda sus años en los gobiernos de Chaves y Griñán, esa mochila pesa como una losa. Los andaluces no olvidan fácilmente.
El descarrilamiento ha llegado en la primera intervención de campaña. En lugar de proyectar ilusión por volver a casa o un proyecto propio para los problemas reales de los andaluces (sanidad colapsada, listas de espera, dependencia, infraestructuras), Montero ha optado por el victimismo madrileño: “Hago un sacrificio personal”. Ella, que acumula tanto poder institucional como pocos en la democracia reciente, se “rebaja” a venir a salvar a sus paisanos de las “garras de la ultraderecha”. Error garrafal de comunicación.
Ese tono de superioridad, esa idea de que gobernar Andalucía es un descenso en la escala del poder, ofende a una tierra orgullosa que lleva décadas exigiendo respeto y autogobierno real, no limosnas desde Ferraz o Moncloa. Convertir las elecciones en un referéndum nacional sobre Sánchez y sus políticas -amnistía, alianzas con separatistas, gestión económica- es regalarle al PP de Juanma Moreno el argumento perfecto: aquí no se vota a Montero, se vota contra el sanchismo.
La candidata ya ha dejado claro que Sánchez se volcará en la campaña. Otro error. Cada foto del presidente en Andalucía será un recordatorio de lo que muchos votantes quieren castigar: la transformación del PSOE en un partido de aparato madrileño, alejado de las preocupaciones cotidianas del sur.
Andalucía no necesita salvadores que se sacrifican. Necesita gestores que crean en ella. Montero, con su intervención inaugural, ha confirmado que el PSOE sigue sin entenderlo. El desahucio de Sánchez en su feudo histórico se acelera. Y el primer día de campaña ya huele a derrota.