La OTAN se mofa de Sánchez: agradece que gaste miles de millones mas en Defensa y lo achaca a Trump
Mark Rutte, secretario general de la OTAN, no ha podido ser más explícito este jueves en la presentación del informe anual de la Alianza. “A comienzos del año pasado el gasto en defensa español estaba en torno al 1,3%-1,4%. Y en abril recibí una llamada de Pedro Sánchez diciendo: vamos a llegar al 2%, y lo hizo”. España ha pasado de 22.600 millones a 33.500 millones de euros en un solo ejercicio. Miles de millones más, tal como Rutte ha destacado con satisfacción. Y acto seguido ha añadido la frase que duele en Moncloa: “No creo que sin la actual administración estadounidense el conjunto de la OTAN hubiera alcanzado el 2% a finales de 2025”.
Es decir, Rutte elogia a Sánchez… pero le restriega que el mérito principal es de Donald Trump. El mismo Trump al que Sánchez plantó cara en la cumbre de La Haya en junio de 2025, negándose a subir al 5% del PIB que exigía Washington y reafirmando su “soberanía” con un techo del 2,1%. El mismo Trump que amenazó con aranceles del 100%, con cortar el comercio y hasta con expulsar a España de la OTAN si no pagaba. El mismo Trump al que Sánchez acusó de practicar “seguidismo ciego y servil” cuando se negó a ceder las bases de Rota y Morón para la operación contra Irán.
Ahora, con los números sobre la mesa, queda al descubierto la realidad: Sánchez cedió. No al 5%, cierto, pero sí al 2% que antes consideraba suficiente sin necesidad de “presiones externas”. Lo hizo tras meses de amenazas comerciales y de aislamiento en la Alianza. Y Rutte, con fina diplomacia atlántica, lo reconoce públicamente: España ha cumplido, pero solo porque Trump apretó las tuercas a medio continente.
El resultado es un Gobierno que vendió como victoria soberana el mantenimiento del 2,1% y que ahora ve cómo la OTAN celebra el aumento como un triunfo de la presión trumpista. Miles de millones más en Defensa, sí. Pero también miles de millones de razones para que Sánchez explique por qué su “no a la guerra” y su defensa de la “soberanía” terminaron exactamente donde Trump quería: con España gastando más y la Alianza recordándole quién marcó el paso.