ESdiario
Benjamín López

Benjamín López

EnfoquES del director

Empieza el calvario para Sánchez: el martes, primer juicio contra el sanchismo con Ábalos y Koldo

Creado:

Actualizado:

El martes arranca el primer juicio oral contra el sanchismo. Y no es un juicio cualquiera: se sientan en el banquillo José Luis Ábalos y Koldo García, dos de los hombres en los que Pedro Sánchez depositó su máxima confianza para ejecutar la parte más turbia de su proyecto político.

Lo que comienza esta semana en la Audiencia Nacional no es solo el proceso por el caso de las mascarillas. Es el momento en que la Justicia empieza a desnudar, con nombres y apellidos, la maquinaria que permitió al sanchismo convertir la pandemia en un negocio opaco. Ábalos, exministro de Transportes y antiguo número tres del PSOE, y Koldo, su hombre de confianza, forman parte de esa “banda del Peugeot” que, según la investigación, movió millones en comisiones mientras España se ahogaba en un drama sanitario sin precedentes. Contratos adjudicados a dedo, facturas infladas, intermediarios sin escrúpulos y un rastro de dinero que llegaba hasta el corazón mismo del poder socialista.

Hasta ahora Sánchez había logrado mantener el escándalo en la periferia: dimisiones forzadas, silencios incómodos y una estrategia de desgaste contra los jueces. Pero el juicio oral cambia todo. Ya no hay margen para la coartada del “caso aislado”. Ábalos y Koldo no eran funcionarios anónimos; eran parte orgánica del núcleo duro del sanchismo. El primero controlaba un ministerio estratégico; el segundo era la mano que movía los hilos en la sombra. Si caen ellos, cae el relato de que “solo eran unos pocos corruptos”.

Este es el verdadero calvario que comienza para Sánchez: ver cómo sus hombres más leales, aquellos a los que protegió hasta el límite, empiezan a ser juzgados públicamente. Porque cuando la Justicia entra en el corazón del poder, ya no basta con cambiar de ministro o con pactar con quien haga falta para seguir en Moncloa. El sanchismo, ese proyecto de poder sin límites ni memoria, se enfrenta ahora a la única fuerza que no puede comprar ni intimidar: los tribunales.

Y lo peor para él no es que juzguen a Ábalos y a Koldo. Lo peor es que, por primera vez, la Justicia de alguna manera está juzgando al propio Sánchez, a su forma de llegar al poder y mantenerse en él.

tracking