Sánchez tiembla: el lunes declara una mujer que puede cantar sobre la financiación del PSOE
El próximo lunes, 13 de abril, comparece como testigo en la Audiencia Nacional Patricia Úriz, exmujer de Koldo García. No es una declaración cualquiera. Es la comparecencia de la mujer a la que la UCO ha señalado como la “cajera clave” de los sobres en metálico que salían de Ferraz para engordar la contabilidad B del PSOE. Y Sánchez lo sabe. Por eso en Moncloa se respira miedo.
Úriz ya declaró en enero ante el juez Ismael Moreno y dejó clara una cosa: todo el dinero en efectivo que manejaba junto a Koldo procedía del partido. No del Ministerio de Transportes, donde se pagaba por transferencia, sino del PSOE, que devolvía gastos en billetes de distinto valor, incluidos los de 500 euros. Mensajes interceptados la sitúan yendo a recoger “el sobre de Ferraz”, hablando de “cuenta A” y “cuenta B” para los gastos de Ábalos y gestionando con naturalidad lo que el partido llama “reintegros” y la realidad huele a caja negra.
Ahora, tras el terremoto del martes en el Supremo, donde su excuñado Joseba García —hermano de Koldo— reconoció sin ambages que fue dos veces a Ferraz a recoger sobres con dinero en metálico y que entregó uno directamente a Patricia, la presión es máxima. Ese testimonio ha sido leído como un aviso a navegantes de Koldo: si yo caigo, caemos todos. Joseba no abrió los sobres, pero vio cómo los cerraban delante de él. Y los entregó. Punto.
Patricia Úriz manejó muchos de esos paquetes. Conoce los nombres, las cantidades y, sobre todo, sabe de dónde salía el dinero y a quiénes llegaba. Si decide “cantar” —y todo apunta a que no tiene intención de cargar ella sola con el mochuelo—, la financiación opaca del PSOE quedará al descubierto en sede judicial. No serán ya meras sospechas de la UCO: será una testigo directa, exmujer del principal implicado, confirmando la existencia de una caja B en toda regla.
Sánchez presume de partido limpio mientras su exsecretario de Organización y su exasesor más fiel se sientan en el banquillo. El lunes, una sola mujer puede hacer que se le caiga la máscara. Y tiembla. Porque sabe que, si Úriz habla, ya no habrá narrativa que valga. El PSOE en el poder habrá quedado retratado como lo que es: un partido que cobra en negro y paga en sobres. Fin de la comedia.