la mirilla
Moncloa, peligrosa sede del “Partido Sanchista”
Ferraz
La Moncloa ya no es lo que era. Ha dejado de ser la casa de todos los españoles para convertirse en una prolongación del Partido Sanchista. Y esto no es una metáfora. Es una práctica habitual.
Basta ver las ruedas de prensa tras el Consejo de Ministros. Donde antes había explicaciones, ahora hay mítines. Donde se informaba, ahora se arenga. Todo con el sello institucional detrás. Todo desde el poder del Estado.
Pero, ahora, se ha dado un paso más. La pendiente resbaladiza es cada día más borrascosa. La Moncloa se ha convertido en plataforma de defensa personal de Begoña Gómez. Ya no hablamos de política. Hablamos de protección. De cierre de filas. De convertir lo público en parapeto privado.
Y ahí surge un dato inquietante. Tres ministros cargando desaforadamente desde la tribuna oficial contra el juez Juan Carlos Peinado por haber procesado a la esposa del presidente. Entre ellos, nada menos que Félix Bolaños.
El ministro de Justicia señalando a un juez. Y desde la sede del Gobierno. Así, en directo, sin cortarse.
No hablamos solo de un exceso. Que lo es. Es un síntoma. El sanchismo ha entrado en fase de bunkerización. Y cuando el poder se encierra, deja de escuchar. Y al deja de oír, empieza a confundir lo particular con el Estado. La Moncloa cortijo privado de fiestas para Sánchez.
Entonces todo vale.
Las formas se pierden. Las instituciones tienen siglas partidistas. Las reglas se difuminan. El Estado de Derecho deja de ser un marco común para convertirse en un obstáculo que hay que sortear, cuando no en un ariete para golpear al molesto. O peor aún, en un instrumento que solo se respeta si conviene.
Y en esas estamos. Porque no se trata de un caso. O un juez. Ni es una comparecencia aislada. El problema es que el poder sanchista ha dejado de tener límites. Muy peligroso el tiempo que se nos viene encima.
A.M. BEAUMONT