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Sánchez “el presi” y Armengol salen escaldados del último informe de la UCO sobre la trama del caso Ábalos

En los chats intervenidos, Koldo García presume ante Ángel Víctor Torres, entonces presidente de Canarias, de que “el presi” había hablado con Ábalos y que era “necesario” cerrar los contratos

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la presidenta del Congreso, Francina Armengol, en el Día de la Constitución

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la presidenta del Congreso, Francina Armengol, en el Día de la ConstituciónEuropa Press

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El nuevo informe de la UCO, de 192 páginas y entregado este jueves al juez de la Audiencia Nacional, no deja lugar a dudas: Pedro Sánchez y Francina Armengol aparecen mencionados de forma directa en la red de contratos de material sanitario que la trama Koldo-Ábalos-Aldama tejió durante la pandemia. No son meros espectadores. Son actores con papel destacado e incluso protagonista.

En los chats intervenidos, Koldo García presume ante Ángel Víctor Torres, entonces presidente de Canarias, de que “el presi” había hablado con Ábalos y que era “necesario” cerrar los contratos de tests de antígenos y PCR para los aeropuertos de Baleares y Canarias. Al día siguiente, el mensaje es aún más explícito: “lo cierran Salvador y el presi”. La UCO no tiene duda alguna: “el presi” es Pedro Sánchez y “Salvador” es Illa. El presidente del Gobierno, según la Guardia Civil, tenía la última palabra para desatascar y cerrar adjudicaciones millonarias a empresas de la trama. No es una interpretación sesgada; son palabras textuales de los implicados que la UCO reproduce y atribuye sin ambigüedad. Es posible que él no supiera nada de las presuntas corruptelas de su ministro y sus compañeros del Peugeot, pero también es muy plausible pensar que sí a tenor de estas conversaciones.

Peor, si cabe, es el caso de Francina Armengol. El informe registra más de 65 mensajes directos de WhatsApp entre la entonces presidenta balear y Koldo García. En ellos le pide ayuda para “hablar con el Ministro”, le facilita contactos de su consejera de Salud, comparte documentos internos y presiona conjuntamente para acortar plazos de certificaciones y contratos de mascarillas FFP2 por 3,7 millones de euros. “Vale cariño, te mantengo informada”, le responde Koldo. La misma Armengol que, por escrito ante el Supremo en el juicio a Ábalos, Koldo y Aldama, y también en el Senado, juró que “nunca” intervino en contrataciones, que “no hablaba con Koldo de eso” y que la presidenta no se ocupaba de esos expedientes. Mintió. Y la UCO lo demuestra con sus propios chats.

El PSOE guarda un silencio sepulcral. Ni una defensa, ni una explicación. Mientras Sánchez y Armengol se escudan en que “no hay acusación formal”, la credibilidad del Gobierno y de la presidenta del Congreso queda en entredicho. La pandemia no fue solo una emergencia sanitaria; fue, según estos indicios, una oportunidad de negocio para una trama que operaba con la bendición —o al menos con el conocimiento— de las más altas instancias del poder socialista.

Sánchez y Armengol deben a todos los españoles explicaciones inmediatas. Porque gobernar no es solo mandar. Es, sobre todo, no mentir.

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