Ramón Fernández Pacheco

Candidato del PP al Parlamento de Andalucía

Agua: garantizar el presente para asegurar el futuro de Andalucía

Embalse José Torán, en la provincia de Sevilla REMITIDA / HANDOUT por JUNTA DE ANDALUCÍA Fotografía remitida a medios de comunicación exclusivamente para ilustrar la noticia a la que hace referencia la imagen, y citando la procedencia de la imagen en la firma 04/3/2011JUNTA DE ANDALUCÍA

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Hablar de agua en Andalucía no es hablar de un recurso más. Es hablar de vida, de progreso y de futuro. Es hablar de nuestro campo, de nuestras ciudades y de la capacidad que tenemos como sociedad para afrontar uno de los mayores desafíos de nuestro tiempo: la gestión de un recurso finito en un contexto de cambio climático.

Nuestra tierra ha vivido recientemente uno de los periodos de sequía más prolongados de su historia, cerca de ocho años en los que la falta de lluvias puso a prueba nuestras infraestructuras, nuestra planificación y nuestra resiliencia. En 2019, Andalucía no estaba preparada para afrontar una situación de esa magnitud. Hoy, sin embargo, podemos afirmar que hemos dado un giro de 180 grados a esa realidad.

Desde entonces, el Gobierno andaluz ha movilizado cerca de 2.000 millones de euros en infraestructuras hidráulicas y mil actuaciones vinculadas al agua. Una inversión histórica que no responde a una coyuntura puntual, sino a una estrategia clara: garantizar el agua hoy para asegurar el futuro mañana. Cada euro invertido ha tenido un objetivo concreto: aumentar la seguridad hídrica de Andalucía y reducir su vulnerabilidad ante escenarios extremos.

Porque el agua es esencial para todos, pero especialmente para el sector primario, que constituye uno de los pilares económicos de Andalucía. Nuestra agricultura y nuestra ganadería dependen directamente de una gestión eficiente y sostenible de los recursos hídricos. Sin agua, no hay producción; y sin producción, no hay empleo, ni industria agroalimentaria, ni fijación de población en el medio rural.

Por eso, hemos apostado por una política del agua basada en la planificación, la anticipación y la ejecución. No podemos depender exclusivamente de la lluvia. Debemos aprovechar todas las fuentes disponibles: el agua regenerada, la desalada, las aguas subterráneas o los sistemas de almacenamiento y distribución más eficientes.

En este sentido, Andalucía está dando pasos firmes para convertirse en un referente nacional e internacional en regeneración de agua. Estamos ultimando la primera Estrategia de Recursos Hídricos Complementarios, que permitirá incrementar de forma significativa el uso de aguas regeneradas y desaladas. Transformar el agua residual en un recurso útil es, sin duda, una de las grandes revoluciones de nuestro tiempo, especialmente en territorios donde cada gota cuenta.

A esta apuesta se suma el impulso decidido a la modernización del regadío, una herramienta clave para mejorar la eficiencia en el uso del agua. Hoy, nuestros agricultores son más conscientes que nunca de la necesidad de optimizar recursos, y cuentan con el respaldo de las administraciones para avanzar en esa dirección mediante innovación, tecnología y sostenibilidad.

Pero no basta con invertir. Es imprescindible también modernizar la gobernanza del agua. Por ello, estamos impulsando la actualización de la Ley de Aguas de Andalucía, adaptándola a los retos actuales y futuros. Queremos una normativa ágil, eficaz y alineada con las necesidades reales del territorio.

A ello se suma la digitalización del ciclo integral del agua, una herramienta clave para mejorar la eficiencia, reducir pérdidas y optimizar cada gota disponible. En un contexto de escasez, conocer en tiempo real el estado de nuestras redes y recursos es fundamental para actuar.

Asimismo, la prevención de riesgos ocupa un lugar central en nuestra política hídrica. No solo debemos prepararnos para la sequía, sino también para episodios de lluvias torrenciales cada vez más frecuentes e intensos. Y el mejor ejemplo lo tenemos en el último tren de borrascas que ha atravesado la comunidad.

La ejecución de planes de recuperación de cauces y de restauración hidrológico-forestal permitirá reducir el riesgo de inundaciones, proteger a la población y preservar nuestro entorno natural.

En paralelo, seguimos trabajando en la mejora del patrimonio hidráulico andaluz: presas, canalizaciones, infraestructuras de transporte de agua. Actuaciones muchas veces invisibles, pero absolutamente esenciales para el funcionamiento de nuestro sistema hídrico y para garantizar el suministro en cualquier circunstancia.

Ahora bien, la gestión del agua no puede entenderse como una tarea aislada de una administración. Requiere cooperación, diálogo y corresponsabilidad. Por ello, seguimos defendiendo la necesidad de un gran Pacto Nacional por el Agua, que permita abordar este desafío desde una perspectiva global y con visión de Estado, superando debates territoriales que en nada benefician a los ciudadanos.

También es fundamental reforzar la colaboración entre administraciones: Gobierno de España, Junta de Andalucía, ayuntamientos, diputaciones y organismos de cuenca. Solo desde la unidad de acción podremos dar respuestas eficaces a los problemas reales de los ciudadanos y acelerar las soluciones que Andalucía necesita.

Pero junto a la acción institucional, hay un elemento clave que no podemos olvidar: la concienciación social. El agua es un bien común y su uso responsable depende también de cada uno de nosotros. Debemos avanzar hacia una cultura del agua basada en la eficiencia, el ahorro y el respeto al medio ambiente. No se trata solo de infraestructuras, sino también de pequeños gestos cotidianos.

Andalucía tiene ante sí una oportunidad histórica. La de liderar un nuevo modelo de gestión del agua que combine sostenibilidad, innovación y desarrollo económico. Un modelo que garantice recursos suficientes para nuestras ciudades y nuestro campo, que proteja nuestro entorno y que genere nuevas oportunidades.

No hablamos solo de infraestructuras. Hablamos de futuro. De la capacidad de nuestra tierra para seguir creciendo. El agua es presente, pero sobre todo es futuro. Y en Andalucía estamos decididos a garantizar ambos.