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Sánchez fracasa también ante Rajoy: la jueza aborta el intento de la abogada del PSOE de acorralarle

Un juicio en la Audiencia Nacional no es un mitin en Ferraz ni un plató de televisión. Si lo que busca el PSOE son titulares para su propaganda, que organicen una rueda de prensa

Mariano Rajoy declara en el juicio del caso Kitchen

Mariano Rajoy declara en el juicio del caso Kitchen

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La jueza Teresa Palacios, presidenta del tribunal que juzga la Operación Kitchen, tuvo que llamar al orden -y en varias ocasiones- a la abogada del PSOE, Gloria de Pascual, durante el interrogatorio a Mariano Rajoy. La letrada, que ejerce como acusación popular a costa del erario público, no paraba de lanzar preguntas que nada tenían que ver con los hechos que se enjuician: el supuesto espionaje ilegal a Luis Bárcenas y su familia entre 2013 y 2015. Cada vez que intentaba meter en el saco la caja B, los mensajes de Bárcenas, los apodos o la contabilidad paralela del PP, la magistrada la cortaba en seco: “Señora letrada, limítese a los hechos de la acusación”.

La abogada, visiblemente frustrada, acabó espetando un “hoy voy a protestar por todo”. La jueza le exigió que retirara la impertinencia. Y con razón. Un juicio en la Audiencia Nacional no es un mitin en Ferraz ni un plató de televisión. Si lo que busca el PSOE son titulares para su propaganda, que organicen una rueda de prensa. Pero no conviertan la sala de vistas en un circo político pagado por todos los españoles.

Pedro Sánchez había depositado en este procedimiento sus últimas esperanzas de cambiar el relato. Mientras su Gobierno y su partido se ven salpicados por escándalos de corrupción que tocan de lleno a su entorno más próximo —político y personal—, el objetivo era claro: resucitar la Gürtel y la caja B a través de la Kitchen para “empatar” el marcador y distraer la atención. Rajoy compareció, respondió con su estilo lacónico y negó cualquier conocimiento de la trama. La jueza no permitió que el interrogatorio se desviara. Y el resultado es el que cabía esperar: ni acorralamiento ni bombazo mediático. Solo otro fracaso sonado.

La independencia judicial, una vez más, ha puesto en su sitio a quien pretendía utilizar la Audiencia Nacional como arma arrojadiza. Sánchez puede seguir intentando huir hacia delante, pero los españoles ya saben distinguir entre un juicio serio y un espectáculo de propaganda.

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