Andalucía lo tiene todo… menos tiempo que perder

El presidente de la Junta, Juanma Moreno, en el acto institucional del Día de la Empresa en Andalucía
Pocas tierras en Europa ofrecen lo que ofrece Andalucía: clima, calidad de vida, cultura, gastronomía, una forma de entender la vida que no se enseña, se vive. Quien viene, repite. Y quien puede, se queda.
Esa que es nuestra gran fortaleza, durante años fue también nuestra gran coartada.
Hoy, en un mundo donde el talento se mueve, donde las empresas eligen dónde instalarse y donde los profesionales deciden desde qué ciudad trabajar, Andalucía ya no es sólo un buen lugar para vivir. Andalucía se está convirtiendo en un buen lugar para prosperar.
Durante demasiado tiempo, Andalucía fue una tierra que ofrecía calidad de vida, pero que apenas ofrecía oportunidades. Jóvenes formados tenían que marcharse fuera para desarrollar su carrera. Proyectos empresariales que nacían con vocación de crecer no encontraban en nuestra tierra un ecosistema favorable, sino una administración que le ponía palos en las ruedas. Durante demasiados años, Andalucía presentaba una economía excesivamente dependiente, un tejido productivo débil y una estructura empresarial fragmentada.
Ese fue el modelo tras décadas de gobierno en la Junta de Andalucía del PSOE de María Jesús Montero. Un modelo que se explicaba con datos muy concretos: menor renta per cápita, menor productividad, mayor desempleo estructural y una dependencia excesiva de sectores económicos de bajo valor añadido.
Pero hoy Andalucía ya no es sólo el mejor sitio para pasar unos días de sol y playa.
En estos últimos años nuestra comunidad ha alcanzado cifras récord de exportaciones, superando los 40.000 millones de euros en 2024. El PIB ha crecido hasta máximos históricos, por encima de los 221.000 millones. Y, lo que es más importante, se está produciendo una apertura progresiva de la economía andaluza hacia el exterior, con sectores como la agroindustria, la energía o la industria auxiliar ganando peso a pasos de gigante.
Y como suele suceder con casi todo en la vida, esto no es casualidad. Un cambio de estas dimensiones obedece a una forma distinta de entender la política económica, que tiene como premisas la idea de que atraer inversión, facilitar la actividad empresarial y generar confianza. Todo sigue una estrategia y los datos avalan que no es un simple eslogan. Ahí es donde aparece el contraste.
En la Andalucía de Juanma Moreno se han bajado impuestos, simplificado trámites y generado un entorno más favorable a la inversión que hacen olvidar la política fiscal de presión asfixiante, el intervencionismo y la percepción de la empresa más desde la sospecha que desde el incentivo. Esa Andalucía en la había una consejera de Hacienda llamada María Jesús Montero.
Con el cambio político, empezaron a verse señales que hace unos años eran impensables. Empresas tecnológicas han empezado a instalar centros de desarrollo en ciudades como Málaga o Sevilla, atraídas por una combinación poco frecuente en Europa: atracción de talento joven, empleo cualificado, costes competitivos y una calidad de vida como no existe en otro lugar. El Parque Tecnológico de Andalucía, en Málaga, supera ya las 700 empresas y se ha consolidado como uno de los principales polos de innovación del sur de Europa, que emplea a más de 29.000 trabajadores y que moviliza más de 255 millones de euros de inversión en I+D.
A la vez, grandes proyectos industriales ligados a la transición energética siguen tomando forma y han decidido venir a Andalucía a invertir. Las mayores inversiones en hidrógeno verde del continente, con iniciativas en Huelva y Cádiz suponen la inversión de miles de millones de euros y posicionan a la comunidad como un actor estratégico en el nuevo mapa energético europeo. Sólo Moeve invertirá más de 3.000 millones en los próximos años en el Valle Andaluz del Hidrógeno Verde, con una apuesta que hará a nuestra comunidad punta de lanza en Europa en la producción de gases renovables.
Apuestas como la de Amazon que ya emplea a más de 2.000 personas tras invertir 1.200 millones de euros o la de Airbus en Sevilla y Cádiz que refuerzan nuestro sector industrial aeroespacial y que se amplía a la industria tecnológica más puntera, sirven para retratar aún mas la dinámica de transformación de nuestro tejido productivo.
La industria de defensa en Córdoba, una apuesta por la investigación sanitaria más avanzada de Europa en Granada y una economía con un notable aumento de sus exportaciones como la que protagonizan el sector agrícola de Jaén y el de los derivados minerales y de la piedra y una agriculturta altamente tecnificada en Almería, muestran una economía cada vez más diversificada.
Una enorme transformación que tiene un dato muy significativo si observamos que Andalucía haya pasado de tener 12.000 en 2018, a las más de 16.900 empresas en 2025 -con un incremento neto de +33,7%-. Este, es sin duda, el mejor reflejo del camino emprendido en una economía cada vez más pujante.
En términos globales, Andalucía alcanzó en 2025 una inversión extranjera directa de 1.364 millones de euros -el mejor dato desde que hay registros-, con un incremento anual del 40,5% sobre 2024, mientras que, en el mismo período, en la España de Sánchez y Montero la inversión caía un -21,8%. Cifras que ponen en contraste el momento que vive nuestra comunidad autonoma.
Durante años, Andalucía expulsaba a sus jóvenes más cualificados. Hoy miles de profesionales regresan y otros eligen instalarse aquí sin haber pasado antes por otros destinos. Andalucía ya no es sólo un lugar para veranear -que también -, Andalucía es ahora un lugar para vivir, para emprender y para invertir.
Por eso nuestro reto de futuro debe seguir siendo el de generar actividad económica, atraer proyectos inversores y ofrecer unas mejores perspectivas de desarrollo profesional. Y ello con un objetivo último: más y mejor empleo para una sociedad cada vez más próspera.
Y para ello no basta con el clima ni con la calidad de vida. Hace falta estabilidad política, un marco fiscal competitivo, seguridad jurídica y agilidad administrativa.
La Andalucía que ha proyectado el Gobierno de Juanma Moreno ya no compite solo por visitantes. Compite por talento, por inversión y por un futuro más próspero para los ciudadanos que tienen la suerte de haber nacido o elegido esta parte de Europa donde formar su proyecto de vida. Andalucía, ahora, lo tiene todo …. Todo, menos tiempo que perder.