la mirilla
El mensaje transversal de normalidad de Juanma Moreno

El presidente del PP andaluz y candidato a la reelección a la Presidencia de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno
Si se cumplen las encuestas, el Partido Popular logrará el domingo en Andalucía algo más importante que una victoria. Consolidará un modelo. Génova habrá aprobado con nota su gran examen en la carrera por La Moncloa.
Porque el éxito de Juanma Moreno no nace de la bronca. Ni del grito. Ni de la polarización permanente que tanto gusta hoy a algunos estrategas políticos.
Viene de otra cosa. De la moderación. La estabilidad. La buena gestión. Y, sobre todo, de la capacidad de ampliar.
Moreno no gobierna solo para los suyos. Y eso, en política, tiene muchísimo valor.
Por eso Andalucía es una lección nacional. De forma particular para quienes en Madrid viven atrapados entre la ansiedad del titular diario y la tentación permanente de la trinchera.
Si el PSOE de María Jesús Montero se hunde en el territorio que durante décadas fue el gran corazón electoral socialista, el mensaje será evidente. España está cansada del ruido. Del frentismo con todo. De la política convertida en espectáculo convertida en problema. De agitar las vísceras como única forma de existir.
Por ello, el PP haría bien en leer bien los datos. Porque después de una gran victoria suele aparecer la peor tentación: creerse invencible o interpretar mal por qué se gana.
Moreno no crece expulsando. Crece integrando. No gana enfadando. Al revés. Vence tranquilizando. Y esa diferencia es decisiva.
Quizá por eso Juanma Moreno sea hoy el dirigente autonómico que más se parece a Alberto Núñez Feijóo. O, dicho de otro modo, el modelo político que Feijóo necesita consolidar en su marcha a La Moncloa.
Andalucía este domingo si todo va sobre lo previsto estará enviando un mensaje muy profundo sobre el país que viene. Que la mayoría social no quiere héroes ni salvadores. Desea normalidad.
A.M. BEAUMONT