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Editorial

Los métodos mafiosos de Sánchez: comprar el silencio de Aldama

Aldama saliendo del Tribunal SupremoPatricia Rodriguez Esdiario

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El PSOE y Moncloa han desplegado una auténtica operación de contención contra Víctor de Aldama. No con argumentos ni con transparencia, sino con llamadas y presiones. Según las exclusivas de El Debate, la Presidencia del Gobierno realizó 15 llamadas al portavoz del empresario, Ramón Bermejo, entre junio y agosto de 2024. A ellas se suman 12 comunicaciones desde una línea del Congreso adscrita al Grupo Parlamentario Socialista y 7 desde Ferraz. El objetivo era claro y único: impedir que Aldama “tirara de la manta” sobre los episodios de corrupción que salpican al Gobierno de Pedro Sánchez, el caso Koldo y las comisiones en el Ministerio de Transportes durante la etapa de José Luis Ábalos.

No se trata de contactos casuales. Las conversaciones fueron largas y reiteradas. Moncloa, el Congreso y la sede del partido actuaron como una sola máquina para frenar las revelaciones del comisionista. Y no solo con palabras. El propio Aldama ha denunciado en varias ocasiones que Félix Bolaños intentó comprar su silencio ofreciéndole dinero a través de su jefe de comunicación. “Este señor se puso en contacto conmigo para silenciarme y para sobornarme”, afirmó el empresario. No aceptó. No se dejó. Y lo ha repetido recientemente en X, al compartir la exclusiva de El Debate: “Señor Bolaños, una vez más parece que no miento”.

Estos métodos resultan propios de la mafia, no de un Gobierno democrático. Si Sánchez y su partido están dispuestos a usar el aparato del Estado y la estructura orgánica del PSOE para intentar comprar el silencio de un testigo incómodo, ¿de qué no serán capaces? La pregunta no es retórica. Abona, por ejemplo, la sospecha razonable de que José Luis Ábalos disfruta de un pacto implícito con Moncloa: un indulto encubierto o una protección política en caso de condena. Porque si se intenta acallar a Aldama con dinero y llamadas, ¿por qué no blindar al exministro que más sabe de las tripas de la trama?

El caso Aldama desnuda la verdadera naturaleza del sanchismo: un régimen que confunde el poder con impunidad y la discrepancia con traición. Cuando un Gobierno recurre a estas prácticas, ya no defiende su honor. Defiende su supervivencia. Y España merece saber hasta dónde llega esa supervivencia. Porque quien compra silencios hoy, mañana puede vender la democracia.