editorial
Aldama va con todo contra Zapatero y Sánchez: "Una gran debacle"
El caso ya no es solo mascarillas defectuosas o sobreprecios. Es la prueba de que durante la peor crisis sanitaria del siglo, el PSOE convirtió la necesidad en negocio

Víctor de Aldama.
Este jueves, Víctor de Aldama comparece como investigado ante el juez Ismael Moreno en la Audiencia Nacional. No es un trámite más. Es el momento en que el empresario que se situó en el epicentro de la trama Koldo decide soltar todo lo que sabe sobre los contratos de mascarillas adjudicados durante la pandemia a su empresa Soluciones de Gestión por los gobiernos de Baleares y Canarias.
El juez quiere aclarar el papel exacto de Francina Armengol, entonces presidenta balear y hoy presidenta del Congreso, y de Ángel Víctor Torres, ex presidente canario y actual ministro. Los informes de la UCO ya han dejado en evidencia mensajes y conexiones incómodas. Aldama no va a limitarse a confirmar lo que ya se sabe. Va con todo.
Su representante, Ramón Bermejo, lo anticipó ayer en Telemadrid con una frase que hace temblar a La Moncloa: la declaración de Aldama puede provocar “una gran debacle” política e informativa. No solo tiemblan Armengol y Torres. Bermejo ha desvelado que Aldama ampliará lo que sabemos hasta el momento sobre sociedades vinculadas al entorno de José Luis Rodríguez Zapatero y, de forma directa, sobre Pedro Sánchez. El comisionista asegura que tiene información que compromete al corazón del PSOE: adjudicaciones opacas, comisiones y una presunta red de financiación irregular que salpica desde los contratos de emergencia sanitaria hasta los negocios del expresidente y el actual inquilino de La Moncloa.
El caso ya no es solo mascarillas defectuosas o sobreprecios. Es la prueba de que durante la peor crisis sanitaria del siglo, el PSOE convirtió la necesidad en negocio. Aldama, que ya dinamitó el juicio del Supremo con sus declaraciones, llega ahora con munición fresca. Y no parece dispuesto a callar.
Lo que ocurra este jueves probablemente no va a ser un capítulo más de la corrupción socialista. Puede ser el principio del fin de la impunidad con la que Sánchez y su entorno han gestionado el poder. La “gran debacle” que anuncia Bermejo es la consecuencia lógica de que, por fin, alguien decida contar la verdad ante un juez. Y la verdad implica el derrumbe del sanchismo.