editorial
Sánchez acorralado: el juez aprieta el acelerador contra Zapatero y los socios marcan distancias
Lo más demoledor no es solo la imputación. Es el derrumbe moral dentro del propio partido. Zapatero, siempre vendido como referente ético del socialismo, aparece ahora vinculado a operaciones opacas

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez junto a Zapatero.
El auto de 85 folios del juez José Luis Calama de la Audiencia Nacional ha supuesto un terremoto para el PSOE y para el Gobierno de Pedro Sánchez. Por primera vez en la democracia, un expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, es imputado como presunto líder de una trama de tráfico de influencias y blanqueo de capitales en el rescate de Plus Ultra con 53 millones de euros públicos. El magistrado no habla de vaguedades: detalla indicios sólidos de presiones a altos cargos, correos, conversaciones y una estructura organizada que habría permitido a Zapatero y su entorno obtener comisiones millonarias. La Audiencia ya ha bloqueado 490.780 euros de sus cuentas, el dinero recibido de la consultora Análisis Relevante, pieza central de la investigación.
Lo más demoledor no es solo la imputación. Es el derrumbe moral dentro del propio partido. Zapatero, siempre vendido como referente ético del socialismo, aparece ahora vinculado a operaciones opacas con ramificaciones en Venezuela, China y Emiratos. Fuentes socialistas admiten en privado que “algo se ha roto” y que es “un horror” verlo manchado por relaciones “poco aconsejables”. En Moncloa ya no hay cierre de filas absoluto: los ministros empiezan a matizar, a hablar de “esperar a la investigación” y a recoger cable tras la precipitada acusación de lawfare.
Pero quien más daño hace a Sánchez es el distanciamiento de sus socios. Podemos, a través de Ione Belarra, reconoce que “el auto pinta feo”. Gabriel Rufián, de ERC, se declara “jodido” tras leer las páginas del auto: “Si esto es verdad, es una mierda; si es mentira, es una mierda aún mayor”. Sumar propone ya un estatuto para expresidentes y el PNV exige explicaciones “con máxima celeridad y transparencia”. Los mismos que sostenían a Sánchez con la tesis de la persecución judicial han empezado a saltar del barco.
Pedro Sánchez está acorralado. Su lealtad a Zapatero, que fue su principal valedor ante los independentistas, se ha convertido en una losa. Cada nuevo indicio judicial acerca un poco más el momento en que el sanchismo tendrá que rendir cuentas por haber convertido el ejercicio del poder en un negocio privado. La investidura que tanto costó ya no parece tan sólida. Y el presidente, por primera vez en mucho tiempo, se queda solo.