editorial
Zapatero hunde al PSOE de Sánchez: la UDEF descubre oro y petróleo además de joyas
El expresidente, presuntamente ha convertido al socialismo en una franquicia de la cleptocracia chavista. Sánchez, que lo cobijó y lo utilizó como enviado especial, ahora paga el precio

El expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y su mujer Sonsoles Espinosa
La Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) ha destapado el verdadero rostro del socialismo español. Las agendas incautadas el 11 de diciembre en la vivienda madrileña de Julio Martínez, Julito, revelan algo de extrema gravedad: un tráfico sistemático de petróleo y oro venezolano que sitúa al ex presidente como vértice de una “estructura estable y jerarquizada” de tráfico de influencias y blanqueo, según el auto del juez José Luis Calama de la Audiencia Nacional.
En esas agendas de color negro con el logo de Plus Ultra aparecen porcentajes en rojo (un 10%), contratos por cientos de miles de barriles de crudo al mes y pagos anticipados . Se menciona explícitamente PDVSA, la Corporación Venezolana de Minería y el Banco de Desarrollo Económico y Social (Bandes). También figuran gestiones con el ministro de Desarrollo Minero venezolano y referencias a níquel, oro y divisas. Todo ello, según la UDEF, excede con creces las capacidades de un simple empresario y apunta directamente a asuntos de Estado gestionados desde el entorno de Zapatero.
Mientras, en el despacho de Ferraz, la UDEF encontró una caja fuerte oculta con más de un centenar de joyas -collares, pendientes, brazaletes, relojes de lujo- que la secretaria de Zapatero atribuyó a “herencia de doña Sonsoles” y “regalos de viajes”. El cinismo es absoluto. El mismo Zapatero que pilotó el rescate de Plus Ultra con 53 millones de dinero público ahora aparece imputado por tráfico de influencias y blanqueo. Y el escándalo salpica de lleno al PSOE de Sánchez: la red, según los informes policiales, operaba con la complicidad de contactos institucionales que solo un Gobierno amigo podía proporcionar.
Zapatero, presuntamente ha convertido al socialismo en una franquicia de la cleptocracia chavista. Sánchez, que lo cobijó y lo utilizó como enviado especial, ahora paga el precio. El petróleo y el oro venezolano que financiaban supuestamente al PSOE y a la Internacional Socialista han acabado convirtiéndose en el lastre que hunde al partido. La ciudadanía ya no cree en las herencias ni en los regalos. Exige explicaciones. Y, sobre todo, exige que el PSOE rinda cuentas por el mayor escándalo de corrupción geopolítica de la democracia española. Zapatero ha cavado la fosa. Sánchez ya está dentro.