enfoques del director

Sánchez noqueado por Zapatero, se queda sin argumentos: tensión nunca vista en Moncloa y en el PSOE
La imagen era elocuente. Tras el Consejo de Ministros, la rueda de prensa en Moncloa y el posterior corrillo con los perioditas ha parecido la de un velatorio cargado de tensión. Miradas esquivas, sonrisas forzadas, nervios y un silencio sepulcral cada vez que alguien pronunciaba el nombre de José Luis Rodríguez Zapatero. Nadie sabía bien qué decir más allá del manido "dejar trabajar a los jueces" o "confiamos en Zapatero".
Nadie quiere hablar porque no les han pasado el argumentario oficial. Ni siquiera el propio Pedro Sánchez, que ha emplazado a los periodistas a una rueda de prensa mañana, tiene clara su línea de defensa al expresidente. Le defenderá, seguro, pero están preocupados, inquietos y expectantes con lo que pueda salir: el tesoro de Zapatero, las joyas valoradas en millones, les ha dejado fuera de juego. Y no saben qué más va a salir.
El ex presidente ha dejado al actual en la lona. El rescate de Plus Ultra, aquel escándalo que el PSOE creía enterrado, ha regresado con la fuerza de un boomerang y amenaza con salpicar directamente al Consejo de Ministros, con salpicar al propio líder. En Ferraz y en la Moncloa no controlan el relato. No saben por dónde les va a llegar el próximo golpe. Y lo peor: empiezan a asumir, a duras penas, que esta vez el escándalo puede llegar hasta la mesa del propio Gobierno. La tensión se palpa. El desasosiego es absoluto.
Frente a ese naufragio, solo hay un frente donde Sánchez ha dado órdenes claras, tajantes e innegociables: el caso Begoña Gómez. Ahí no hay dudas. La estrategia está marcada a fuego: cargar contra el juez Peinado sin piedad, desacreditarlo, presentarlo como un prevaricador obsesionado y dibujar a la esposa del presidente como víctima inocente de una persecución política.
Y el partido obedece al milímetro. Ministros y dirigentes del PSOE repiten como loros el mismo discurso: “Begoña es inocente”, “es una caza de brujas”, “el juez delira”. Cierre de filas total. Quien se atreva a matizar o, peor aún, a dudar, se expone a la ira del aparato. Pero mientras en el caso de Begoña Gómez hay un guion escrito y repetido hasta la saciedad, con Zapatero y Plus Ultra solo hay vacío, nerviosismo y miedo. Un miedo que ya no disimulan.
Nunca se había visto en Moncloa una tensión tan palpable, un descontrol tan evidente. Sánchez está noqueado. Y el PSOE, sin saber cómo levantarlo del ring.