El gran tapado de la corrupción de Sánchez: un 'chico Zapatero' en la reunión clave de las cloacas
La investigación del juez Pedraz que ha desembocado en el registro de la sede central del PSOE tiene un nombre que brilla por su ausencia: Antonio Hernando. Es de los pocos asistentes a la reunión que el propio auto sitúa como el momento fundacional de la trama de las cloacas que no está imputado. Y solo aparece mencionado muy de pasada.
En abril de 2024, cuando se celebró ese encuentro en Ferraz, Hernando no ocupaba ningún cargo orgánico en el partido, es decir, no estaba allí como dirigente del PSOE. Era director adjunto del Gabinete de la Presidencia del Gobierno. Trabajaba directamente para Pedro Sánchez en Moncloa. Su presencia en esa reunión clave no puede interpretarse más de como la de un enviado del presidente.
Hernando, un 'chico de Zapatero' recuperado por Sánchez tras la caída de Ábalos y la mayor proximidad del expresidente al núcleo duro del poder, representa el nexo que une aquella reunión con la Moncloa. Mientras Cerdán aparece como cabeza visible de la operación y ya ha sido imputado, Hernando permanece en un extraño limbo: ni citado expresamente ni investigado. Pedraz, que ha actuado con notable prudencia hasta ahora, sabe que señalar a Hernando equivale a señalar directamente a Sánchez.
Porque es impensable que una operación de esta envergadura —diseñada para fabricar o filtrar información contra guardias civiles, jueces y fiscales que investigaban el entorno del presidente— se pusiera en marcha desde el PSOE sin conocimiento y autorización de su secretario general. Hernando no era un convidado de piedra. Era el puente entre Ferraz y Moncloa.
Si Pedraz decide finalmente imputarle o citarle, el caso dejará de ser solo una trama interna del partido. Se convertirá en una investigación que apunta al corazón del Gobierno. Por eso, de momento, el juez va con pies de plomo. Hernando es la pieza que falta para cerrar el círculo. Y todos saben lo que eso significaría.