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Ábalos parece dispuesto a tirar de la manta: pone a Sánchez en apuros con nuevas revelaciones

Víctor Ábalos lo ha dejado claro en televisión: su padre fue vigilado “desde el minuto uno” por instancias del Gobierno, del partido e incluso del CNI

Pedro Sánchez, Patxi López y José Luis Ábalos charlan en el Congreso el día de la moción de censura contra Rajoy el 1 de junio de 2018.

Pedro Sánchez, Patxi López y José Luis Ábalos charlan en el Congreso el día de la moción de censura contra Rajoy el 1 de junio de 2018.Europa Press

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José Luis Ábalos, desde la prisión, ha decidido romper el silencio. A través de su hijo Víctor, el exministro y exsecretario de Organización del PSOE ha enviado mensajes demoledores que sitúan a Pedro Sánchez en una posición cada vez más incómoda. Ya no se trata de rumores ni de filtraciones interesadas: el propio entorno del histórico dirigente socialista, con 43 años de militancia a sus espaldas, advierte que aún guarda información comprometedora capaz de hacer saltar por los aires el búnker de Ferraz y Moncloa.

Víctor Ábalos lo ha dejado claro en televisión: su padre fue vigilado “desde el minuto uno” por instancias del Gobierno, del partido e incluso del CNI. Acusa al PSOE de comportarse como una “mafia” que pagó abogados a Ábalos y a Koldo García para controlar sus defensas y evitar que cantaran. Un pacto con Santos Cerdán que se rompió cuando las discrepancias afloraron. Ahora, con el cambio de letrados y la pérdida total de confianza, Ábalos parece haber elegido el camino de la verdad incómoda. Y esa verdad, según su hijo, sigue guardada en un cajón.

El caso Koldo, que arrancó con las comisiones en los contratos de mascarillas durante la pandemia, ya no es solo un escándalo de corrupción periférica. Las declaraciones del hijo del exministro, sumadas a los mensajes de WhatsApp revelados por la UCO y las imputaciones que salpican al corazón del partido, demuestran que la trama llegaba hasta el núcleo duro de Sánchez. El presidente, que presumía de “ejemplaridad”, ve cómo su antiguo amigo y confidente amenaza con tirar de la manta. No es casualidad que en Ferraz y en La Moncloa contengan la respiración cada vez que Anticorrupción mueve ficha.

Ábalos no pide clemencia: exige justicia. Y su mensaje es cristalino: si el PSOE quiso silenciarlo con prebendas y vigilancia, ahora está dispuesto a contarlo todo. Sánchez ya no puede esconderse tras la excusa de que solo se enteró “por los periódicos”. Las revelaciones de estos días ponen en evidencia que la corrupción no fue un accidente en su Gobierno, sino un sistema. El presidente, acorralado, ve cómo su principal aliado de antaño puede convertirse en su peor pesadilla.

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