Crónica de una traición anunciada a la nación española por parte de Pedro Sánchez

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante una rueda de prensa en el Palacio de la Moncloa.
De las muchas fábulas existentes una de ellas nos enseña que cuando un animal se encuentra acorralado deja de comportarse de manera normal para volverse imprevisible, audaz y atrevido. Resulta evidente que en el momento presente Pedro Sánchez es un hombre acorralado y sin más apoyos que su cada vez más exiguo grupo de acólitos interesados y fanáticos descerebrados. Si a ello le unimos el profundo trastorno de la personalidad que padece, la desmesurada ambición de poder que le ciega y la predisposición genética que le impulsa a traspasar todo tipo de líneas rojas nos encontramos ante un cóctel de naturaleza explosiva. En consecuencia, no es aventurado señalar que el régimen sanchista se ha convertido definitivamente en una amenaza para la democracia y el Estado de Derecho. No obstante, para demostrar la veracidad de tal hipótesis no basta con su simple enunciado, sino que resulta imperativo establecer los hechos protagonizados por tan lamentable personaje.
1- El ataque socialista a la Constitución y al Poder Judicial.
Desde la llegada de P. Sánchez al poder la Constitución se ha convertido en papel mojado ya que su incumplimiento está avalado por un Tribunal Constitucional completamente corrompido por el PSOE de la mano de un presidente tan evidentemente sectario como Cándido Conde-Pumpido. Así, cuando P. Sánchez, debido a sus paupérrimos resultados electorales, se vio obligado a pactar con comunistas e independentistas para mantenerse en el poder, procedió a conceder la amnistía a los golpistas catalanes, incumpliendo el Artículo 62-i, el cual establece que los indultos colectivos están prohibidos, por lo que al prohibirse una determinada actuación implícitamente está prohibida otra semejante y de mayor calado. A su vez la Constitución establece en su Artículo 134-3 la obligación del Gobierno de presentar anualmente los Presupuestos Generales del Estado, dándose la circunstancia de que el Gobierno de P. Sánchez lleva 3 años consecutivos sin presentarlos, incumpliendo por tanto, de manera flagrante, el precepto constitucional.
Por otra parte, el Gobierno socialista lleva tiempo inmerso en una encarnizada campaña contra jueces, fiscales y policía judicial, acusándolos de estar implicados en una guerra sucia contra el PSOE con el enloquecido argumento de que forman parte de un supuesto entramado ultraderechista. Evidentemente tan disparatado planteamiento no es otra cosa que una desesperada estrategia orientada a socavar la independencia del Poder Judicial con la malsana intención de reconducir favorablemente la situación procesal del círculo familiar y político de P. Sánchez. Demostrando la gravedad de la situación el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) ha emitido un comunicado alertando de que las descalificaciones de jueces y fiscales erosionan la confianza de los ciudadanos en el Estado de Derecho. A su vez, más graves fueron las acusaciones de la gran mayoría de asociaciones de jueces y fiscales al denunciar directamente el hostigamiento al que están siendo sometidos jueces y fiscales por parte del Gobierno socialista.
2- La corrupción sistémica del socialismo
Ya hemos señalado en alguna ocasión que el PSOE se parece cada vez más a la “Cueva de Alí Baba y los 40 ladrones” y efectivamente son 40 los cargos socialistas que están siendo investigados en distintos procesos judiciales por la comisión de todo tipo de delitos ligados a la corrupción. A pesar de la putrefacción que rodea al PSOE todos sus socios parlamentarios disimulaban su malestar, manteniendo con pequeñas reticencias su apoyo a P. Sánchez, básicamente porque ello favorecía sus espurios intereses particulares. A su vez la militancia socialista fanatizada en extremo seguía comprando el relato de la existencia de una conspiración político-judicial ultraderechista que tenía como objetivo echar a P. Sánchez del poder. Sin embargo la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero por su presunta participación en el turbio rescate de una aerolínea como Plus Ultra con una parte muy significativa de su accionariado de origen venezolano supuso una verdadera bomba en la línea de flotación del partido socialista. Sin embargo, la gota final que vino a colmar el vaso de la tolerancia de sus socios parlamentarios vino de la mano del descubrimiento por parte de la UCO de joyas valoradas en varios millones de euros en poder del ínclito expresidente socialista, ya que ello venía a confirmar indiciariamente, como establece el auto del juez José Luis Calama, que Zapatero, a través de una red de sociedades pantalla, lideraba una red de tráfico ilegal de petróleo, oro y blanqueamiento de capitales cuyo epicentro se encontraba en Venezuela. En consecuencia, como, a pesar de sus vínculos con la narcodictadura chavista, Zapatero se había convertido en el referente moral de la izquierda, el conocimiento de sus presuntas actividades delictivas dejó al socialismo huérfano de liderazgo espiritual y carente de discurso ético, apuntalando de esta forma el desplome del régimen sanchista.
3- La diabólica estrategia del régimen sanchista para mantenerse en el poder
Para mantenerse en el poder P. Sánchez, demostrando sus habilidades en el arte del trile, ha recurrido a distintas estrategias, la primera de las cuales fue radicalizar su discurso para captar votos de la extrema izquierda, algo que, como hemos visto en las distintas elecciones autonómicas celebradas en el primer semestre de este año, le ha reportado exiguos beneficios. A su vez, el psicópata monclovita ha recurrido permanentemente a prometer el oro y el moro al nacionalismo catalán y vasco para seguir contando con su apoyo, lo cual le ha dado al menos la seguridad de que, más allá de declaraciones críticas meramente retóricas, los partidos independentistas estaban dispuestos a mantenerle en el poder.
Sin embargo, por debajo de estas actuaciones se encontraba otra bomba que acaba de estallar y cuya onda expansiva amenaza con llevarse por delante al propio partido socialista. Así, en el curso de las investigaciones de los distintos casos de corrupción de destacados miembros del organigrama socialista, la UCO de la Guardia Civil descubrió lo que se ha dado en llamar “las cloacas del PSOE”. Dichas cloacas, según el auto del juez de instrucción Santiago Pedraz, consistían en la existencia desde el año 2024 de un grupo operativo dirigido por el ex secretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán, y la fontanera de Ferraz, Leire Díez, el cual estaba financiado y recibía apoyo logístico por parte del propio PSOE. Este grupo se constituyó para proteger al entorno familiar y político de P. Sánchez de los procesos judiciales en marcha mediante acciones destinadas a desacreditar a los jueces, fiscales y agentes de la UCO implicados en las investigaciones y así frenar el desarrollo de las mismas. En consecuencia el juez acusa a los participantes en el intento de acoso y derribo judicial de haber cometido toda clase de delitos ligados a la corrupción, concluyendo que en el seno del PSOE existe una organización criminal cuya finalidad última consiste en proteger los intereses del presidente del Gobierno. Por todo ello cabe afirmar que solo un deficiente cognitivo en grado sumo puede pensar que P. Sánchez no estaba al corriente de todo, ya que los datos de la UCO apuntan sin lugar a dudas a que el “padrino en la sombra” de la presunta red de corrupción socialista no es otro que P. Sánchez.
4- Los clavos ardiendo de P. Sánchez.
Acuciado por el descrédito más absoluto como consecuencia de los múltiples escándalos de corrupción que adornan su currículo, a P. Sánchez solo le queda agarrarse a cualquier clavo ardiendo capaz de detener su descenso a los infiernos. Así, un primer clavo ardiendo lo ha encontrado en la regularización descontrolada de más de 500.000 inmigrantes, a los cuales en un breve lapso de tiempo se habrán de unir otros tantos inmigrantes por aquello del arraigo familiar. Pues bien, conociendo su maquiavélica forma de proceder no sería nada extraño que P. Sánchez intentara acelerar el proceso de nacionalización de todos ellos, al entender que la gran mayoría estarían encantados de votar al PSOE para seguir disfrutando de las numerosas ayudas que continuamente les procura, consumando así una primera y manifiesta traición a los intereses del pueblo español.
Una segunda traición está en marcha y ésta no es otra que la ruptura de la unidad de la nación española para convertirla en un Estado plurinacional. El proceso parece haberse iniciado, ya que no puede entenderse de otra forma el hecho de que haya anunciado con inusitada antelación la promulgación de la Ley de Presupuestos Generales del Estado (LPGE) del año 2027. Tan acusada precipitación solo puede estar orientada a convencer a sus socios independentistas que no es el momento de echarle del poder mediante una moción de censura, ya que la nueva LPGE cumplirá plenamente con sus exigencias económicas, de tal forma que prácticamente se está comprometiendo a vaciar de competencias al Estado español, para dotar de plena autonomía financiera tanto a Cataluña como al País Vasco. A partir de ese momento tan solo faltaría aprobar unos nuevos estatutos de autonomía para que ambas regiones puedan reflejar en su articulado su condición de naciones de pleno derecho asociadas al Estado español, consumándose así la descomposición de la nación española.
Decía el canciller Otto von Bismarck que “Estoy firmemente convencido de que España es el país más fuerte del mundo. Lleva siglos tratando de destruirse a sí misma y todavía no lo ha conseguido”. Con P. Sánchez en el poder España vuelve a enfrentarse al desafío de permanecer incólume o ceder a los espurios intentos de reconvertirla en una amalgama de feudos medievales, resultando esto último un triste final para una gran nación.