editorial
Pedro Sánchez a un paso del juez: las referencias de Leire Díez a él como P. S. le condenan
El presidenteestá atrapado. Hay demasiados indicios -reuniones anotadas, estrategias compartidas, conocimiento previo de su agenda- como para que el juez Santiago Pedraz pueda ignorarlos
Pedro Sánchez, rodeado
Las agendas y cuadernos incautados a Leire Díez por la UCO son una bomba de relojería para Pedro Sánchez. En sus páginas, la exmilitante socialista anota con naturalidad “reunión con P. S.” (19 de febrero de 2025), “posible estrategia: ser abogado del hermano de P. S.” y “la línea editorial la marca P. S.” al referirse al control de Prisa. El contexto es inequívoco: P. S. es Pedro Sánchez. No hay margen para la casualidad. La misma mujer que Sánchez asegura no conocer “ni de oídas” detallaba sus movimientos, sus desconfianzas hacia el DAO de la Policía y sus supuestas maniobras para proteger a su familia y al partido. Moncloa lo niega todo, pero las libretas no mienten.
Sánchez está atrapado. Hay demasiados indicios -reuniones anotadas, estrategias compartidas, conocimiento previo de su agenda- como para que el juez Santiago Pedraz pueda ignorarlos. Al menos como testigo, el presidente tendrá que explicar ante la Audiencia Nacional cómo una supuesta “fontanera” por libre accedía a información que solo podía provenir del núcleo duro de Ferraz o de Moncloa. Negar el conocimiento ya no basta. Las pruebas manuscritas lo colocan a un paso del banquillo.
Y no es solo él. Otros dirigentes del PSOE que, como Sánchez, negaban conocer a Leire Díez o minimizaban su relación, han quedado igualmente retratados. Cristina Narbona, presidenta del partido y autoproclamada “madrina” política de Díez en Madrid, mantenía conversaciones por WhatsApp con ella en abril de 2024 para “reconducir” los ataques al presidente y ofrecer “ayuda cualificada”. Narbona admite el contacto, pero asegura que lo derivó a Santos Cerdán. Demasiado tarde: la UCO ya tiene los mensajes.
En Cantabria, el delegado del Gobierno y secretario general del PSOE, Pedro Casares, defendió el contrato de 44.859 euros que el partido pagó a Díez entre 2015 y 2017 por “asesoría de comunicación”. Casares, que contó con el apoyo activo de Leire en sus primarias, aseguró que todo se hizo “con luz y taquígrafos”. Las fotos juntos y su presencia en actos del partido desmienten cualquier desconocimiento.
El caso Leire Díez ya no es una operación aislada de una militante “por libre”. Es la radiografía de un PSOE que negaba conocer a su propia “fontanera” mientras esta anotaba en sus cuadernos las iniciales del presidente y las estrategias para blindar al partido. Demasiados indicios, demasiadas contradicciones. Pedro Sánchez y su entorno ya no pueden seguir escondiéndose detrás de un “yo no sabía nada”. La Justicia, por una vez, tiene que llegar hasta el final.