la mirilla
Las joyas de Zapatero, ¿alguien pone la mano en el fuego?

El expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y su mujer Sonsoles Espinosa, con algunas de las joyas
Los símbolos, qué importantes son. En política fundamentales.
Por eso hay imágenes que permanecen mucho más tiempo que cualquier comunicado oficial. Una caja fuerte llena de joyas en el despacho de un expresidente socialista es una de ellas.
José Luis Rodríguez Zapatero siempre representó, al menos en el relato construido en torno a su figura, una determinada idea de la izquierda española: cercanía, solidaridad, igualdad, sencillez. Por eso la polémica sobre el origen y la valoración de las joyas encontradas adquiere una dimensión que trasciende lo estrictamente judicial.
No se trata solo de lo que determinen los tribunales. Se trata de lo que los ciudadanos contemplan con estupor.
Porque el juez ha decidido que una tasación independiente establezca el valor real de esas piezas. Y eso significa que las explicaciones políticas ya no bastan. Llega el tiempo de los hechos.
Si la valoración coincide con las estimaciones ofrecidas hasta ahora por el entorno del expresidente (50.000 euros) el episodio perderá intensidad. Pero si la cifra es muy superior, las preguntas se multiplicarán inevitablemente.
Y el problema para Pedro Sánchez es evidente.
Zapatero no es un expresidente retirado de la vida pública. Pero, ha sido uno de sus principales apoyos, consejeros y defensores durante estos años. Una figura relevante dentro del universo político del sanchismo.
Mientras tanto, el PSOE continúa atrapado en una sucesión de escándalos que erosionan su discurso regenerador. Koldo. Ábalos. Santos Cerdán. Hermano. Esposa. El caso Leire. Y ahora la sombra que se proyecta sobre quien fue presidente del Gobierno durante casi ocho años.
Cada asunto es distinto. Cada investigación debe respetar escrupulosamente la presunción de inocencia. Pero la política funciona también mediante acumulaciones.
Y cuando las explicaciones empiezan a sonar repetidas, el desgaste deja de depender de una sola causa judicial para convertirse en un problema de credibilidad.
Quizá ese sea hoy el verdadero desafío de Sánchez. No tanto responder a cada noticia concreta como convencer a los españoles de que todo esto son simples coincidencias.
Porque hay momentos en los que los ciudadanos dejan de fijarse en los detalles y se quedan únicamente con la fotografía general.
Y, en política, pocas cosas resultan más devastadoras que una imagen capaz de resumir una época. Y a veces basta una caja fuerte con joyas para hacerlo.
A.M. BEAUMONT