la mirilla

El lema de Sánchez: que ni siquiera se vote

La presidenta del Congreso de los Diputados, Francina Armengol, y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.EUROPA PRESS

Creado:

Actualizado:

La democracia tiene reglas sencillas. Una de ellas consiste en votar. Votar para elegir gobiernos. Para aprobar leyes. Para respaldar o rechazar propuestas. Votar, en definitiva, para que los representantes de los ciudadanos expresen la voluntad de quienes les enviaron al Parlamento.

Por eso resulta tan grave lo ocurrido este martes en el Congreso.

PSOE y Sumar se encargaron de impedir que la Cámara pudiera siquiera pronunciarse sobre una iniciativa que instaba al presidente del Gobierno a disolver las Cortes y convocar elecciones.

Ni sí. Ni no. Simplemente, que no se vote.

Porque Pedro Sánchez no quiere que se visualice algo que ya es evidente para cualquiera que siga mínimamente la actualidad política: gobierna en minoría, sin Presupuestos, dependiendo de socios que le imponen condiciones cada semana y con una legislatura que apenas produce actividad parlamentaria normal.

Y Francina Armengol volvió a desempeñar el papel que tan fielmente ejerce desde la Presidencia del Congreso. No actuar como árbitro. Sino como escudo.

La Cámara Baja nació para representar a los españoles. No para proteger al Gobierno de los españoles. Sin embargo, esa frontera se difumina cada vez más.

La obsesión por resistir ha terminado convirtiéndose en la única política reconocible del sanchismo. Resistir a las urnas. Resistir a las derrotas parlamentarias. Resistir a los escándalos. Resistir a la erosión institucional. Resistir, resistir y resistir. Aunque el precio sea vaciar de contenido los mecanismos normales de una democracia parlamentaria.

La imagen es cada vez más extraña. Un Gobierno sin Presupuestos. Que no tiene mayoría estable. Ni impulso legislativo. Sin horizonte político reconocible. Pero aferrado al poder con una determinación casi biológica.

Como esos personajes de las películas que continúan caminando cuando ya nadie entiende cómo siguen en pie. Pedro Sánchez gobierna así. Como un muerto viviente de la política.

Pero, cada vez que se impide hablar, debatir o votar al Congreso de los Diputados, no se silencia a la oposición. Se silencia a los españoles.

A.M. BEAUMONT