enfoques del director

Sánchez teme tanto a Zapatero que le sigue defendiendo: temor en Moncloa al expresidente

La imputación del expresidente por siete presuntos delitos en el caso Plus Ultra ha generado una defensa cerrada desde el PSOE, reflejando el temor de Moncloa a las revelaciones que el investigado pueda realizar. Esta reacción oficial busca blindar a la figura señalada ante una investigación que apunta a una estructura internacional de tráfico de influencias

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, mantiene un respaldo inquebrantable a José Luis Rodríguez Zapatero incluso después de su comparecencia este miércoles ante la Audiencia Nacional como investigado. Así lo hemos comprobado por la reacción oficial del PSOE y de algunos ministros, como Diana Morant, es decir, la voz de su amo. 

El expresidente, primer jefe de Gobierno de la democracia que declara en esta condición por 7 presuntos delitos, entre ellos organización criminal, tráfico de influencias, falsedad documental y otros conexos en el caso Plus Ultra —además de la pieza separada por las joyas halladas en su despacho de Ferraz valoradas en más de un millón de euros—, ha salido más magullado de lo que entró. Se libra de medidas cautelares, sí, pero no de la imagen de imputado por corrupción de la máxima gravedad, una imagen que pasará a la historia de España.

Sánchez, el sanchismo, lo defiende con un argumento pueril: Zapatero es “el mejor presidente que ha tenido España”. Mentira histórica, que aunque fuera cierta no le otorga bula para delinquir. ¿Por qué esta defensa a ultranza? En Moncloa hay pánico a lo que Zapatero pueda revelar. Conocen de primera mano los entresijos de sus negocios —asesorías, intermediaciones con Venezuela, rescates opacos— y aseguran que “no hay nada ilícito”, o simplemente piden un acto de fe. O, lo más inquietante, comparten complicidad en esos presuntos entramados.

El juez José Luis Calama sitúa a Zapatero en el vértice de una estructura organizada de tráfico de influencias a escala internacional que habría canalizado beneficios a través de sociedades opacas, con vínculos claros con el chavismo. El rescate de 53 millones a Plus Ultra es solo la punta del iceberg. Y Sánchez reacciona como siempre: victimismo. Presenta todo como una persecución política que, en el fondo, le ataca a él, igual que hace con su mujer o su hermano. El argumento de la “lawfare” ya es rutina.

Este blindaje no es generosidad ni lealtad. Es puro terror a que Zapatero, acorralado, empiece a contar. Moncloa sabe demasiado. La imagen de un expresidente imputado por siete delitos graves erosiona la credibilidad del PSOE y del propio Sánchez, que convirtió a Zapatero en su “faro moral”. Mientras el juez investiga, el Gobierno defiende lo indefendible.

La Justicia sigue su curso. Zapatero colaborará, dice. Pero la defensa cerrada de Sánchez revela más miedo que convicción. Temor a que se derrumbe el castillo de naipes construido durante años. España merece transparencia, no escudos corporativos. El “mejor presidente” no está por encima de la ley. Nadie lo está.