ESdiario

editorial

Sánchez da vergüenza: justifica a Zapatero y se solidariza con él

El presidenteSánchez ha convertido la Moncloa en un refugio de impunidad donde se justifican joyas ocultas, se minimizan delitos y se ataca a jueces que cumplen su trabajo

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, comparece ante los medios en el Palacio de la Moncloa.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, comparece ante los medios en el Palacio de la Moncloa.Diego Radamés / Europa Press

Creado:

Actualizado:

Pedro Sánchez ha vuelto a demostrar que la decencia y la ética le resultan conceptos ajenos. Mientras José Luis Rodríguez Zapatero se hunde en un escándalo de joyas millonarias guardadas en una caja fuerte -alhajas tasadas en más de un millón de euros, presuntamente regaladas por el rey de Arabia Saudí en 2007 y nunca declaradas como corresponde-, el actual presidente del Gobierno no solo no toma distancia: lo justifica, lo blinda y se solidariza con él. Es un espectáculo bochornoso que avergüenza a España.

Desde Bruselas, Sánchez ha soltado la frase que lo define: “Todos los presidentes hemos recibido regalos”. Con esa coartada barata pretende normalizar lo que huele a corrupción. No importa que Zapatero ocultara las joyas, que las tuviera en su despacho como un botín personal o que la Justicia investigue su posible relación con tramas de comisiones e influencias. Sánchez, con la misma desfachatez de siempre, alega que “la España de 2007 no es la de 2026” y que la legislación ha mejorado. Es decir: antes valía todo, y ahora, como él también recibe regalos institucionales, se lava las manos. Patético.

Este “respaldo total” no es un gesto de lealtad entre compañeros: es complicidad. Sánchez ha mantenido contactos diarios con Zapatero desde su imputación. Le transmite “ánimo personal” y “confianza en su inocencia” mientras el PSOE se desangra en audios, sumarios y sospechas que salpican a toda la cúpula. El mismo Sánchez que presume de feminismo y transparencia se solidariza ahora con un ex presidente cuyas hijas también aparecen en la trama. Da igual la presunción de inocencia: lo que sobra es la falta de vergüenza.

Sánchez ha convertido La Moncloa en un refugio de impunidad donde se justifican joyas ocultas, se minimizan delitos y se ataca a jueces que cumplen su trabajo. Su solidaridad con Zapatero no es solo un error político: es una declaración de principios. El principio de que en el PSOE todo se tapa, todo se justifica y todo se perdona con tal de mantenerse en el poder.

Este país ya está harto. Harto de un presidente que da vergüenza ajena cada vez que abre la boca para defender lo indefendible. Sánchez no representa a España: la humilla. Y mientras siga al frente, la corrupción no será un accidente, sino la marca de la casa. Es hora de que los españoles digan basta.

tracking