Dancausa, un ayuser en las plantas de Génova de Feijóo
Dancausa, junto a Feijóo.
Este fin de semana los jóvenes del PP eligieron a Ignacio Dancausa como nuevo presidente de Nuevas Generaciones. Hay congresos que sirven para nombrar a un presidente. Y otros que colorean momentos políticos.
La noticia, en apariencia, es menor. Un relevo orgánico más. Las juventudes de los partidos hace años que dejaron de servir políticamente, salvo como oficina de colocación de asesores. Sin embargo, quizá, esta vez, esta elección encierre un mensaje de mayor calado.
Mientras el PSOE consume la mayor parte de sus fuerzas en responder a investigaciones judiciales, justificar a dirigentes imputados y cerrar filas alrededor de Pedro Sánchez, el PP de Alberto Núñez Feijóo exhibe una joven generación de dirigentes que empieza a abrirse paso. Esto muestra dos estados de ánimo muy diferentes.
Dancausa pertenece a una generación que no conoció la Transición, ni los gobiernos de Felipe González, ni los de José María Aznar. Ha crecido entre la crisis financiera, la pandemia, la inflación, las dificultades para acceder a una vivienda y un mundo dominado por las redes sociales. Habla otro lenguaje porque ha vivido otros problemas. Y eso obliga también a hacer política de otra manera.
Toda organización necesita renovar caras, ideas y discursos. Si no lo hace, acaba viviendo del recuerdo. Ninguna organización humana puede aspirar a gobernar durante mucho tiempo mirando únicamente por el retrovisor.
Naturalmente, un congreso de NN.GG. no decide unas elecciones generales. Ni un dirigente joven garantiza por sí solo el éxito de un proyecto político. Pero sí ofrece una fotografía. Y las fotografías, a veces, dicen más que los discursos.
La de este fin de semana refleja a un Partido Popular ocupado en construir las siguientes etapas. La del PSOE sigue siendo la de unas siglas atrapadas en la defensa permanente de su líder y de los escándalos que cercan a su entorno.
La política consiste en resolver los problemas de hoy sin dejar de preparar el país de mañana. Porque a los partidos sobre todo se les juzga por lo que ofrecen para el futuro. Y en eso, estos días en Valladolid, el Partido Popular expresó su deseo de no volver a olvidar a los jóvenes.
A.M. BEAUMONT