editorial
Sánchez, contra las cuerdas: la condena a su hermano, un triunfo de la Justicia frente a la cloaca
Ni el uso descarado de la Fiscalía General del Estado para tratar de blindar al “hermanísimo”, ni las continuas presiones del Ejecutivo sobre el caso, ni la ofensiva coordinada de sus terminales mediáticas, ni el trabajo sucio de la cloaca del PSOE contra la juez instructora y contra la UCO han conseguido torcer el curso de la investigación

El hermano de Pedro Sánchez, David Sánchez,en la Audiencia Provincial de Badajoz,
La condena a David Sánchez no es un episodio menor ni una victoria menor. Es la demostración palmaria de que el Estado de Derecho, por muy presionado que esté, sigue funcionando cuando la justicia actúa con independencia. El hermano del presidente del Gobierno ha sido investigado, procesado y condenado con todas las garantías procesales pese a la formidable maquinaria desplegada para impedirlo. Eso, y no otra cosa, es lo que debe celebrarse hoy.
Ni el uso descarado de la Fiscalía General del Estado para tratar de blindar al “hermanísimo”, ni las continuas presiones del Ejecutivo sobre el caso, ni la ofensiva coordinada de sus terminales mediáticas, ni el trabajo sucio de la cloaca del PSOE contra la juez instructora y contra la UCO han conseguido torcer el curso de la investigación. Todos esos esfuerzos han fracasado. David Sánchez ha sido juzgado y condenado como cualquier otro ciudadano que presuntamente se hubiera beneficiado de su condición para obtener un puesto público. La diferencia es que, precisamente por ser hermano del presidente, contó con una legión de defensores que ningún otro investigado suele tener: desde el propio Pedro Sánchez y varios de sus ministros hasta fiscales dispuestos a archivar y periodistas dispuestos a dar altavoz a las consignas gubernamentales.
La reacción inmediata y antidemocrática del Gobierno y del PSOE ante la sentencia lo confirma todo. En lugar de respetar el fallo de un tribunal, han respondido con descalificaciones, amenazas veladas y el habitual relato victimista. Esa respuesta no es la de un poder ejecutivo que confía en la justicia: es la de un poder que ha intentado, hasta el último momento, frenarla.
Por eso hoy toca estar de enhorabuena. No porque se haya condenado al hermano de Pedro Sánchez, sino porque se ha demostrado que, incluso con todo el poder del Gobierno alineado en su contra, la justicia puede seguir su curso. El Estado de Derecho ha ganado esta batalla. Y eso, en la España de 2026, no es un detalle menor. Es una noticia, una gran noticia.