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Sánchez está aterrado: ordena seguir defendiendo a Zapatero aunque arrastre al PSOE en la caída

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María Jesús Montero ha vuelto a salir al quite. La secretaria general del PSOE andaluz y exministra de Hacienda ha reiterado su “confianza” en José Luis Rodríguez Zapatero tras las declaraciones de los imputados en el rescate de Plus Ultra. Según Montero, los empresarios han cambiado su versión inicial “siguiendo la estela” de la sentencia de Ábalos y lo hacen para obtener “beneficios penitenciarios”. 

Añade que esas declaraciones se basan en “mentiras” y que resultan “peligrosas”. El argumento es tan endeble que apenas resiste dos minutos de análisis. Si los imputados mienten al juez, no obtendrán ningún beneficio penitenciario. Al contrario: se estarían autoinculpando en falso, algo que nadie con dos dedos de frente considera creíble. Montero no defiende a Zapatero por convicción. Lo hace porque tiene órdenes de Pedro Sánchez.

Los hechos que ya constan en el procedimiento son contundentes. Tanto “Julito” como el presidente de la aerolínea venezolana han admitido que Zapatero medió y cobró. El expresidente recibió algo más de medio millón de euros por sus gestiones. Julito ha reconocido que no sabe exactamente qué hizo Zapatero “aguas arriba”, pero la conclusión es obvia: cobró porque entregó resultados. Y los únicos que podían entregar resultados eran el Gobierno de España, la SEPI y el Ministerio de Hacienda.

Zapatero, por tanto, no llamó a cualquier funcionario. Intermedió ante quien tenía poder real de decisión: ante Montero cuando era ministra de Hacienda y responsable última de la SEPI, ante José Luis Escrivá cuando se maquilló la deuda de la Seguridad Social aplazándola, y, sobre todo, ante el propio Pedro Sánchez, que tenía la última palabra para aprobar o rechazar el rescate.

Por eso Sánchez no puede soltar a Zapatero. Si el expresidente decide hablar con la misma claridad que Julito, el presidente del Gobierno y varios de sus exministros pasarían de defensores a investigados. Esa es la verdadera razón de las órdenes que recibe Montero y que reproducen otros dirigentes socialistas. Sánchez está aterrado. Prefiere que el PSOE se hunda arrastrando a Zapatero que soltar lastre y salvar lo que queda del partido. La defensa de Montero no es lealtad. Es pánico.