la mirilla
Sánchez pide un pacto… después de abrir otra trinchera

El 'president' de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, (d) saluda al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el PMA de la Vall d'Uixó (Castellón).
En los momentos de mayor dificultad un presidente tiene una oportunidad única: unir al país. Pedro Sánchez la ha desaprovechado.
Ha comparecido para pedir un gran pacto de Estado frente a la emergencia climática. La idea, por sí sola, podría ser razonable. Lo extraño es que, en la misma intervención, haya decidido convertir ese llamamiento en un reproche político contra la oposición, acusando al “negacionismo climático” de alimentar la tragedia.
Así es imposible construir acuerdos. Los pactos empiezan tendiendo la mano, no señalando con el dedo.
Mientras miles de personas han sido evacuadas, cientos de bomberos y militares se juegan la vida y muchos ciudadanos desconocen si podrán regresar a sus casas, la prioridad debería ser otra: coordinar recursos, ayudar a los afectados y agradecer el trabajo de quienes combaten el fuego.
Ya llegará el momento de discutir sobre políticas forestales, prevención, gestión del territorio o cambio climático. Pero convertir la tragedia en un nuevo capítulo de la polarización política no ayuda a apagar ni un solo incendio.
En España parece que todo termina convertido en una pelea partidista. Incluso el fuego.
Y, sin embargo, hay una lección que los ciudadanos vuelven a dar a sus dirigentes. Cuando las llamas avanzan, los vecinos colaboran entre ellos. Los bomberos no preguntan a quién vota quien necesita ayuda. La UME tampoco. Solo la política insiste en dividir cuando la sociedad demuestra que sabe unirse.
Porque un pacto de verdad no se construye culpando al que quieres sentar en la mesa. Se construye dejando, al menos por un momento, la trinchera a un lado.
A.M. BEAUMONT