la mirilla
Sánchez se atrinchera contra Zapatero

(Foto de ARCHIVO) El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, clausura el acto 'Por un pacto de Estado frente a la emergencia climática'
Pedro Sánchez ha encontrado una nueva fórmula para marcar distancias con José Luis Rodríguez Zapatero: “Yo no soy su portavoz”. La frase, pronunciada durante su balance del curso político, suena a intento de construir un cortafuegos. Después de semanas de respaldo cerrado al expresidente, ahora La Moncloa parece asumir que las explicaciones ofrecidas por Zapatero no han servido para apagar el incendio.
Pero la política tiene un problema con los cortafuegos improvisados. Porque una cosa es no querer ejercer de portavoz y otra muy distinta poder desvincularse de los hechos. El rescate de Plus Ultra no lo concedió Zapatero. Lo aprobó el Gobierno de Pedro Sánchez. Si la investigación judicial sigue avanzando sobre las gestiones previas a aquella operación, el Ejecutivo difícilmente podrá comportarse como un simple espectador.
Y luego están las joyas. Ese asunto incómodo que nadie consigue explicar con claridad. Es difícil defender que todo queda reducido a una cuestión personal cuando la opinión pública sigue esperando respuestas convincentes. El silencio prolongado nunca ha sido un buen aliado en política. Al contrario: suele alimentar las sospechas mucho más que las disipaciones.
Sánchez pretende levantar una línea divisoria entre él y quien durante años fue uno de sus principales referentes políticos. Es comprensible desde el punto de vista táctico. Lo que ya resulta bastante más complicado es convencer a los ciudadanos de que nada tiene que ver con un caso que afecta a un expresidente socialista, cuyas decisiones y relaciones políticas terminaron conectando con actuaciones del propio Gobierno que hoy preside.
No ser portavoz puede aliviar una rueda de prensa. Lo que no evita es responder por las decisiones del Gobierno cuando esas decisiones son precisamente las que están bajo el foco. Hay distancia de palabra que los hechos desmienten.
A.M. BEAUMONT