El eclipse de Sánchez en La Mareta

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez
Durante unas horas España miró al cielo. La palabra más repetida para describir el eclipse fue hipnotiza. Ciertamente, hipnotizaba contemplarlo. Hipnotizó ese extraño instante en el que la luz desapareció.
Pero el eclipse terminó. Aunque, hay otra imagen de la que los españoles no consiguen apartar la mirada. Ceuta.
Han pasado los días y sigue resultando difícil comprender cómo pudo ocurrir lo que ocurrió. Una frontera española y europea desbordada, miles de personas entrando irregularmente, menores hacinados, las fuerzas de seguridad sometidas a una presión extraordinaria y Marruecos, una vez más, en el centro de todas las preguntas.
Ceuta sigue hipnotizando porque cuanto más se observa lo sucedido, más interrogantes aparecen.
¿Cómo fue posible? ¿Qué sabía el Gobierno? ¿Qué falló? ¿Qué responsabilidad tuvo Marruecos? ¿Por qué Pedro Sánchez ha sido mucho más contundente con algunos socios europeos que con Rabat? ¿Y qué explica que mientras Felipe VI muestra su voluntad de visitar Ceuta, el Gobierno considere que ese viaje no es oportuno?
Demasiadas preguntas como para pretender que todo vuelva a la normalidad simplemente dejando pasar los días.
Quizá por eso sorprende aún más la imagen que La Moncloa ha decidido imponer. Sánchez en La Mareta, de vacaciones, relajado, haciendo recomendaciones en las redes sociales mientras los ceutís viven con miedo en medio de una crisis que ha estremecido a España y preocupado a Europa.
El presidente del relato parece haber decidido que la mejor manera de superar una crisis es dejar que el tiempo cambie la pantalla. Del hacinamiento en Ceuta al eclipse descansando en Lanzarote. De la frontera desbordada a las fotos retocadas. De las preguntas incómodas a la nueva normalidad.
El eclipse ha pasado. España ha dejado de mirar al cielo. Ceuta, sin embargo, sigue hipnotizando. Y Sánchez continúa debiéndonos a los españoles una explicación.
A.M. BEAUMONT