Fernando Gutiérrez Díaz de Otazu

Portavoz de Defensa y senador por Melilla

¡Ya está bien!

Varios militares dan apoyo a efectivos de la Policía Nacional en CeutaEuropa Press

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Tras confirmar su asistencia a la Comisión de Defensa del Senado para el próximo martes día 18, la Ministra Robles se ha sumado a sus compañeros de Gobierno Marlaska y Albares, anunciando, como ellos, su incomparecencia ante las Cortes Generales y aplazándola a final de mes en el Congreso, como si la situación de Ceuta admitiese muchos aplazamientos. En realidad, no admite ninguno. La situación es de extrema urgencia.

El Gobierno, todo el Gobierno, sin excepción, ha fracasado absolutamente en la gestión de esta crisis. Una crisis de extrema gravedad que aparenta pretender resolver (o quizás no) con el Ejecutivo funcionando a medio gas.

Se puede decir, sin temor a equivocarse, que el Gobierno de España, un Gobierno rodeado por infinidad de casos de corrupción, sin mayoría parlamentaria que le permita ejercer democráticamente sus responsabilidades, razón por la cual ha optado por evadirse del control parlamentario en las Cortes Generales, ha alcanzado, con la crisis de Ceuta, su punto culminante, el punto a partir del cual está incapacitado para continuar su tarea.

No nos encontramos ante una situación puntual. Nos encontramos ante la culminación de una sucesión de cesiones y concesiones a la serie de actitudes inamistosas promovidas, consentidas o deliberadamente ignoradas por las autoridades marroquíes en su hostigamiento al desarrollo de la vida normal en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla.

Un Gobierno, al menos uno responsable, debería actuar con anticipación. No se puede decir que las avalanchas de flujos migratorios en Ceuta sean un suceso imprevisible. Hasta los terremotos son previsibles. Cuánto más una crisis de esta naturaleza de la que hace cinco años tuvimos un anticipo incontestable, con la invasión de la misma ciudad, Ceuta, por parte de más de 10.000 ciudadanos marroquíes, con imágenes explícitas de franqueamiento de los pasos fronterizos, por agentes marroquíes, a la turba que, en aquella ocasión, invadió Ceuta.

Según palabras del propio Presidente del Gobierno, el día 31 de julio en Ceuta, el día anterior se había producido un “ataque a la integridad territorial” de España. Es difícil de creer, por decirlo suavemente, que esta invasión de decenas de miles de personas se haya producido de manera intempestiva e instantánea, como si de un rayo en una tormenta se tratase y aparentemente sólo para verificar la veracidad de las consecuencias de un fallo del Tribunal Supremo en relación con el rechazo en frontera.

Un ataque a la integridad territorial de España requiere la actuación y la implicación contundente de todos los recursos del Estado y que los miembros del Gobierno, en lugar de organizarse un turno de visitas a Ceuta, se involucren colectiva y coordinadamente en la resolución de esta crisis. Cómo esperarlo cuando el Presidente del Gobierno se mantiene escandalosamente de vacaciones, protagonizando vídeos frívolos de propuestas culturales, programando visitas a los eclipses o utilizando recursos del Estado para organizar sesiones de buceo en su lugar de descanso. Muy aberrante todo ello, ciertamente.

Y qué decir sobre el escandaloso debate público entre los Ministerios de Defensa y de Interior sobre el grado de conocimiento previo proporcionado por nuestros servicios de información y de inteligencia. Si no se enteraron o no lo pusieron en conocimiento de las autoridades interesadas en conocerlo, muy mal y han de asumir sus responsabilidades. Si se enteraron y lo pusieron en conocimiento de las autoridades interesadas y éstas no hicieron nada al respecto, aún peor y es de esperar que esas autoridades asuman sus responsabilidades.

Hasta el propio Presidente de la Ciudad Autónoma, el Presidente Vivas, al que rindo desde aquí testimonio de solidaridad, admiración y profundo respeto, advirtió de ello días antes, ante el incremento considerable de entradas a nado en la ciudad y nadie, con responsabilidades y atribuciones de Gobierno le escuchó.

Desde el pasado 12 de junio, España se encuentra obligada por el Pacto de Migración y Asilo de la Unión Europea, que exige el reforzamiento del control de las fronteras exteriores para afrontar de manera compartida con nuestros socios europeos la política migratoria gestionando solidariamente los flujos migratorios y las políticas de retorno y de relación con los países de origen y tránsito de esos flujos migratorios.

El Gobierno español, como en otras ocasiones, se mantiene desalineado con nuestros socios y aliados alardeando de ser el más humanitario de todos, lo cual, resulta irritante y ofensivo para los países con los que compartimos un proyecto colectivo ante el mundo y ante la historia, con los que nos debemos llevar necesariamente bien y con los que debemos buscar más puntos de acuerdo que de fricción en aras del interés general de los españoles.

En lo concerniente a este reforzamiento del control de las fronteras, nuestras Fuerzas Armadas juegan un papel esencial porque tanto el art. 8 de la Constitución como los artículos 15 y 16 de nuestra Ley Orgánica 5/2005 de la Defensa Nacional determinan su misión en la defensa de la soberanía y la integridad territorial de España, así como las modalidades en las que esa misión puede ser asumida.

El Presidente Vivas ha pedido repetidamente a todos los Ministros que han ido visitando Ceuta, dos cosas fundamentales: confinamiento y retorno. El Gobierno, por su parte, prefiere ver si el problema se resuelve por sí solo y mientras tanto exige colaboraciones inconcretas a los Gobiernos autonómicos del Partido Popular, a ver si, por mala que sea la situación, puede obtener de esta calamidad algún rédito electoral. Absolutamente lamentable.

Al mismo tiempo, asegura que la colaboración de Marruecos es ejemplar mientras el Gobierno de Marruecos le acusa de no tener voluntad de devolver a sus menores que, al parecer, atravesaron la frontera de manera inadvertida, como si de un juego de niños se tratara.

Lo que es evidente es que mientras todas estas cosas suceden, nuestros compatriotas ceutíes viven en la zozobra y con la sensación de que el resto de España les ha abandonado. Pues no, no les hemos abandonado y desde aquí elevamos nuestra voz para decir a nuestro inoperante y perverso Gobierno que ¡ya está bien!