enfoques del director

Sánchez en pánico ante el 2 de septiembre en Ceuta: quiere impedir que vaya el Rey a toda costa
La anunciada visita de Felipe VI a Ceuta por el Día de la Ciudad sigue pendiente del imprescindible refrendo del Gobierno pese a la invitación trasladada por Juan Vivas. El bloqueo llega además en plena escalada de tensión entre el Ejecutivo y la Corona y después de las duras palabras de Óscar Puente contra la institución.
Pedro Sánchez no tolerará que el Rey Felipe VI pise Ceuta el 2 de septiembre, Día de la Ciudad. Ya lo está impidiendo. La fórmula oficial —«cero problema, cuando se den las condiciones»— es el eufemismo habitual de Moncloa para vetar lo que no conviene. Vivas le trasladó la invitación en Marivent y el monarca se comprometió; el refrendo gubernamental, sin embargo, no llega. Como siempre.
Hay dos motivos claros. El primero es de pura supervivencia política. Sánchez y sus ministros no pueden pasear por Ceuta sin provocar rechazo o tensiones tras la mayor crisis migratoria de la historia de la ciudad. El Rey, en cambio, sería aclamado. La comparación resultaría devastadora: la Corona como símbolo de unidad y presencia del Estado frente a un Ejecutivo que se esconde detrás de la «cooperación» con Rabat y de visitas de perfil bajo. Evitar ese contraste es prioritario.
El segundo motivo es estratégico y de más largo alcance. Una visita real reforzaría aún más la imagen de la Monarquía en un momento en el que el Gobierno ha iniciado una campaña de desgaste y desprestigio de la Corona. Lo acabamos de ver con Óscar Puente, el ministro más próximo a Sánchez: calificó de «ignominia» y de «línea roja» una foto del Rey con un periodista, reivindicó su «alma republicana» y habló de la monarquía en pasado («ha sido útil»). Es el ataque más grave de un ministro socialista al jefe del Estado en democracia.
Feijóo lo ha denunciado con nitidez: forma parte del «programa destituyente» de Sánchez contra el Estado, la Nación y la Corona, orientado a convertir las elecciones de 2027 en un plebiscito no solo sobre el Gobierno, sino sobre la forma de Estado. Meses atrás, Aznar ya advirtió que la continuidad de esta coalición afectaría a la Constitución, a la monarquía parlamentaria y a la convivencia. No es paranoia. Es el plan.
Impedir al Rey en Ceuta no es prudencia diplomática. Es miedo a la comparación y temor a que la institución que une salga reforzada cuando el sanchismo necesita debilitarla.