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Sánchez: de “galgo de Paiporta” a la sumisión con Mohamed

Pedro Sánchez el día de la huida de Paiporta como el 'galgo'

Pedro Sánchez el día de la huida de Paiporta como el 'galgo'

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Pedro Sánchez controla muchas cosas. El relato, los tiempos, las comparecencias, las fotografías que distribuye La Moncloa y hasta los silencios. Lo que todavía no ha conseguido controlar son los aplausos. Y ahí tiene un problema serio con Felipe VI.

Paiporta dejó una imagen difícil de olvidar. Después de la dana, los Reyes y el presidente del Gobierno se encontraron frente a una multitud indignada. Volaron barro, insultos y reproches. Sánchez tuvo que abandonar el lugar a la carrera. El recuerdo del “galgo de Paiporta” sigue aún machacando al presidente.

Don Felipe permaneció allí. Serio. Aguantó. Escuchó a la gente. Se acercó a quienes protestaban. Recibió también su ira. Y cuando regresó posteriormente a las zonas devastadas, la reacción fue muy diferente. Aplausos, cariño y reconocimiento.

Sánchez, por el contrario, sigue teniendo enormes dificultades para pisar aquellos lugares. Tampoco recibe cariño allí donde va en otros rincones de España. Pero, aquella fotografía valenciana debió de doler mucho en La Moncloa. Porque la soberbia es uno de los rasgos más reconocibles del sanchismo y resulta difícil digerir que el Jefe del Estado pueda caminar entre ciudadanos que aplauden mientras el presidente del Gobierno necesita medir cuidadosamente dónde aparece. Ahora Ceuta vuelve a colocar a ambos ante el espejo.

Sánchez estuvo allí antes de marcharse de vacaciones. Después desapareció para veranear en La Mareta mientras la crisis continuaba creciendo. Los ceutíes, entretanto, han pedido la presencia de Felipe VI que ya se ha reunido con su presidente Vivas. El Gobierno considera que esa visita no es oportuna. Curiosa manera de entender la oportunidad.

Pero faltaba un episodio todavía más sorprendente en toda esta catastrófica gestión gubernamental de Ceuta. Según ha publicado el periódico El País un ministro pidió a la Casa del Rey que Felipe VI llamara a Mohamed VI para agradecerle su colaboración tras la entrada masiva de marroquíes. El Rey se negó.

Resulta difícil imaginar una escena que resuma mejor este disparate. Es complicado entender la sumisión de Sánchez con Marruecos. Pero instrumentalizar al Rey, ya es el colmo.

El Gobierno no quiere que Felipe VI vaya a acompañar a los españoles de Ceuta, pero sí pretendía que telefoneara al Rey de Marruecos para ¡darle las gracias! Un caramelo envenenado para el Monarca que ha apartado velozmente.

A.M. BEAUMONT

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