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Benjamín López

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EnfoquES del director

Sánchez aterrorizado por el clonado del móvil de su exjefe de Gabinete: hay miles de mensajes

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Hay noticias que parecen un simple trámite judicial, pero esconden una enorme carga política. El nuevo clonado del teléfono móvil de Juan Manuel Serrano es una de ellas.

Serrano no es un personaje secundario. Fue jefe de Gabinete de Pedro Sánchez en el PSOE durante los años decisivos de su regreso al liderazgo socialista y su llegada a La Moncloa. Después presidió Correos, el Correos de Leire Díez. Conoce, por tanto, una parte esencial del camino político de Sánchez y de las personas que lo acompañaron.

Ahora su teléfono vuelve a ser objeto de análisis en el marco de la investigación del llamado caso Leire. El primer volcado fue cuestionado y el juez Santiago Pedraz ordenó repetir la diligencia con mayores garantías. El objetivo es claro: disponer de una copia válida que permita a los investigadores examinar las comunicaciones y demás información contenida en el dispositivo. Miles y miles de mensajes con muchas personas, entre ellas puede estar perfectamente su exjefe, Pedro Sánchez

Y ahí está la verdadera incógnita. Potencialmente es una bomba política. Porque un móvil no tiene memoria selectiva. Guarda mensajes, llamadas, contactos, archivos y conversaciones. Puede ayudar a reconstruir relaciones y determinar quién hablaba con quién, cuándo y sobre qué. Lo hemos comprobado en el caso Ábalos y el caso del fiscal general.

Nadie puede afirmar hoy que en el teléfono de Serrano exista un mensaje que comprometa personalmente a Pedro Sánchez. Sería irresponsable hacerlo. Pero tampoco nadie puede asegurar que no aparezca información incómoda para el presidente o para su entorno.

Ése es el motivo por el que este clonado trasciende lo estrictamente judicial.

Sánchez ha convertido la resistencia en su principal estrategia política. Ha sobrevivido a crisis, investigaciones y escándalos confiando en que el tiempo diluya cada problema.

Pero esta vez el problema puede estar guardado en un teléfono. Y si de su análisis surgen comunicaciones relevantes, la política de resistencia puede encontrarse con un enemigo mucho más difícil de combatir: los hechos documentados.

El clonado no es una sentencia. Pero puede ser una puerta. Y lo que haya detrás podría convertirse en el mayor problema político de Pedro Sánchez.

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