el discrepante
Sánchez: sin calle, gobierno ni socios
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el Congreso de los Diputados
Una imagen resume la jornada de este jueves en el Congreso mejor que cualquier dato: Pedro Sánchez, en la tribuna buscando una mirada amiga que le diera oxígeno… no la encontró. Su comparecencia no ha sorprendido a nadie porque este personaje ya no sorprende a nadie que no quiera vivir engañado, pero sí deja a la claras que está solo.
La crisis de Ceuta ha puesto de manifiesto que todos los grupos del Congreso están en contra. Todos. No solo la oposición, que cumple su papel legal y moral, sino sus propios socios que lo sostienen. La España real también habló ayer en las plazas de la práctica totalidad de los pueblos de España; hoy, en el hemiciclo, ni los suyos le han cubierto las espaldas.
Empecemos por la calle, porque ahí arranca el aislamiento. Anoche miles de municipios secundaron la iniciativa ciudadana "Por Ceuta". En Madrid, unas 125.000 personas abarrotaron Cibeles, La Castellana y Alcalá. La multitud de gente llegó hasta las mismas narices de Daoiz y Velarde en la puerta del Congreso.
España, con Ceuta
No fue una pancarta de partidos políticos: fue un país y sus gentes diciéndole a su presidente que no se fía de él, que están hasta las narices de que nos engañe y que nos tome por idiotas.
Bilbao, Barcelona, San Sebastián, Valencia, Cáceres, impresionante las imágenes de la Plaza del Pilar en Zaragoza. Y así en todos sitios. Desde capitales de provincia hasta pueblo de 200 habitantes. Muchos de esos municipios gobernados por alcaldes socialistas que ven peligrar sus lentejas de cara a las elecciones municipales y autonómicas del año que viene.
La bandera rojigualda salió a TODAS las calles de TODAS, sin complejos, por primera vez en la historia de la democracia (exceptuando los éxitos de la selección de fútbol). El gobierno no tiene relato que lo sostenga. La calle, el sentir general de la gente, lo tiene no solo perdido, sino irrecuperable.
Concentración para protestar por las consecuencias de la crisis migratoria, a 2 de septiembre de 2026, en Ceuta
Y esta mañana, cuando le ha tocado dar la cara, se ha hecho más evidente su soledad. Sumar, su propio socio-palmero, le ha replicado que exculpar a Marruecos “no es creíble”. Enrique Santiago, el abogado del grupo narcoterrorista de las FARC, por cierto, ha ido más lejos: “España ha sufrido un ataque de Marruecos utilizando a personas vulnerables”. No lo ha dicho Vox. Lo ha dicho un comunista en contra de un gobierno radical-socialista. No tiene salida alguna.
España
España se echa a la calle por Ceuta y manda un mensaje claro e incontestable a Sánchez
Alejandro Ibáñez
Arrinconado por los suyos
Detrás, la fila de socios que lo mantienen en Moncloa se ha convertido en una ristra de fiscales y boxeadores dispuesto a noquear sin piedad. El PNV, el mayor culpable de que Sánchez esté en el gobierno, le ha afeado comparecer “tarde”, “casi cuatro semanas ausente”, y ha tumbado su “relato autocomplaciente” recordándole que “Marruecos no es un país confiable”. ERC, por boca de Gabriel Rufián… ¡¡RUFIÁN!!… ha llegado a tildar a Mohamed VI de “asesino”. Y Junts ha rematado con la frase más demoledora del día: haga lo que haga, Sánchez queda “inhabilitado para seguir gobernando”.
Ninguno —ni uno solo— ha avalado la gestión. Podemos, Bildu, ERC, Junts, el PNV. Cuando quienes te sostienen hacen cola para calzarte con la mano abierta, queda evidenciado que ya no eres un presidente con una crisis: eres una crisis permanente. También les digo que no pasará nada en el corto plazo. A los socios independistas y comunistas les interesa un Sánchez débil. Algo sacarán. Repito, no tiene salida
Preso de Mohamed VI
Sánchez sigue anclando su futuro al de Marruecos. Ya nadie esconde, ni Feijóo, que en Pegasus está una de las claves de que su sumisión al vecino del sur. Desde 2022 ha atado la estabilidad de la frontera a su giro sobre el Sáhara y a una "relación privilegiada" con Rabat, vendida como garantía. Ceuta ha enseñado la factura: cuando dependes de un vecino para que no abra el grifo, ese vecino te tiene cogido. Y lo seguirá haciendo si ve que el gobierno no responde, como es el caso. Ahora bien, el pueblo español también mandó su mensaje: Ceuta no se vende, Ceuta se defiende. Marruecos toma nota de que los españoles tienen bastante más dignidad de quienes los gobiernan.
De su intervención en el Congreso, plagada de mentiras e indignidades morales, quiero resaltar una torpeza en la que Sánchez se ha metido él solito: decir que no hay pruebas de que Marruecos no está implicado en la invasión del 30 de julio. Ya hay informes policiales remitidos a la Audiencia Nacional que describen la entrada como “planificada”, y nunca “espontánea”, y señala a personas vinculadas a las fuerzas de seguridad marroquíes.
La cuesta abajo
Digo que es un torpeza porque no tengo dudas de que en los próximos días, saldrán nuevas pruebas. A Sánchez le tiene ganas casi todo el mundo, también de los suyos. El CNI hace su trabajo, no como él. Y los ataques a la profesionalidad de la agencia de inteligencia le van a pasar factura. Principalmente porque este personaje tiene muchas sombras y muchas cosas que ocultar. Cosas que los espías saben. Margarita Robles le ha hecho el feo al no levantarse para aplaudir su perorata de sandeces. La ministra de defensa tiene ases guardados bajo la manga. Nos vamos a divertir viendo como este gobierno se autodestruye. No habría mejor final posible para el sanchismo.
Así están las cosas: un presidente que ha convertido su soledad en una huida hacia delante evitando con toda probabilidad sentarse en el banquillo. Un presidente sin ideas de gobierno, sin nada que ofrecer a la ciudadanía por fuera de la división y el mensaje de odio hacia los rivales políticos.
La ciudadanía, de espaldas
No tiene relato que aguante, ni socios que lo defiendan, y una calle que lo respete. Puede que sobreviva unos meses más, porque de manual de resistencia sabe un rato. Día que pase, día que su caída será más profunda, la misma profundidad de la fractura que está dejando en la sociedad española.
La soledad del poder, dicen. En su caso, la soledad del que se ha quedado sin nadie a quien mirar. La sociedad del miserable que todo el mundo le rehúye. La España real habla todos los días en la calle. Y hoy, por fin, hasta los suyos, le borrado el discurso. Como dice mi amigo Antonio, “no hay más tonto que un tonto que se cree listo”. Ese es Sánchez.