Sánchez, ¿está deshojando la margarita?

Marlaska, Robles y Arcadi Espada
Deshojar la margarita es un juego tradicional y, también, una expresión popular que significa dudar o tratar de resolver una incertidumbre. En sentido figurado, se usa para describir un momento de duda profunda, indecisión o la espera de una resolución difícil ante un problema importante.
En el pleno del Congreso celebrado el pasado 3 de septiembre vimos una escena sorprendente: el distanciamiento público entre Sánchez y Margarita Robles. No solamente fue evidente la falta de entusiasmo en los aplausos de la ministra de Defensa tras la intervención del presidente, sino que el lenguaje corporal de "la pájara", según la llama el propio Pedro, era de un rechazo absoluto tanto a Sánchez como a Félix Bolaños y, fundamentalmente, a su visceral enemigo de antes de compartir Consejo de Ministros, Fernando Grande-Marlaska.
Hasta ahora, la disidencia de Margarita era algo que Sánchez consentía, no solo porque el presidente le debe a Robles el triunfo de la moción de censura, sino también porque le permitía a Sánchez construir un relato según el cual no era tan "cruel" con sus ministros, porque estos podían mantener posturas divergentes. Pero, evidentemente, esta tolerancia solamente le era consentida a Margarita y así los medios de comunicación dóciles con el Gobierno tenían un relato para "humanizar" la probada soberbia y mal carácter de Sánchez.
Pero desde el propio círculo sanchista más íntimo, tras los titulares de prensa del día siguiente al debate, le están recomendando a su "jefe" que termine de "deshojar la margarita" y plantee una crisis de Gobierno en la que la principal pieza a caer sea la ministra de Defensa, junto a alguna pieza menor como Diana Morant, que sufre un verdadero calvario demoscópico en la Comunitat Valenciana.
Este hartazgo del círculo más íntimo sanchista es cada vez más evidente, sobre todo tras comprobar que solo el gesto de Margarita de permanecer sentada en su escaño, sin aplaudir, ha tapado el intento del gabinete presidencial de relanzar la imagen de Sánchez tras el desastre de la invasión de Ceuta y las vacaciones presidenciales con chanclas y hamaca en Lanzarote.
Margarita Robles ha jugado sus bazas con maestría. Sabe que, ocurra lo que ocurra, va a ganar esta partida. Si la cesan, porque ella no se va a ir voluntariamente, será una mártir del sanchismo a la que han tirado por decir la verdad y defender la integridad de España; y, si se queda, pasará a ser la única que le ha echado un pulso a Sánchez y se lo ha ganado. En ambos casos será una "heroína" para la opinión pública, y esto le encanta. Pasará a ser una "leyenda" política.
Evidentemente, Sánchez lo sabe. Por eso está "deshojando la margarita" y sus dudas evidencian el momento de fin de ciclo sanchista que estamos viviendo. El relato ya lo ha construido Margarita: ella ha pedido perdón a los ciudadanos ceutíes y Sánchez ha demostrado la misma empatía que un "pulpo" con el sufrimiento de Ceuta. Ya es famosa su frase "tengo derecho a las vacaciones", cuando miles de ceutíes, mujeres y niños fundamentalmente, han estado encerrados en sus casas por miedo a salir.
Margarita alegará, si la cesan, que ha defendido a la Policía, Guardia Civil, militares y al CNI, mientras Sánchez ha optado por las mentiras elaboradas por Marlaska y ha puesto a los pies de los caballos a nuestros agentes públicos. Incluso pondrá de manifiesto que ha ascendido al coronel Balas, manteniéndolo al frente de la UCO para que siga investigando a las cloacas socialistas, tal como se lo pidieron la Audiencia Nacional y la Fiscalía Anticorrupción. No hay que olvidar que Balas fue objeto de persecución por las cloacas socialistas de Leire Díez.
Además, con toda seguridad, dirigirá la mirada a la carrera judicial afirmando que ella respeta a la Justicia y la persecución de los delincuentes "sea quien sea el investigado". En cambio, el "juez" Marlaska ha sido desautorizado por la presidenta del Tribunal Supremo y del CGPJ tras el envío de una carta en la que pedía que se reprobara a la juez Tardón por no darle traslado de los informes policiales de la invasión de Ceuta. También, de esta forma, se garantiza una vuelta "triunfal" a la carrera judicial, si así lo deseara, hundiendo paralelamente a su enemigo Marlaska.
Así pues, llegará el momento en que Sánchez haya "deshojado la margarita" y anuncie el resultado de "si la quiere o no la quiere" en el Consejo de Ministros. Pero Robles sabe que ha ganado la partida y esperará el momento con esa media sonrisa que la caracteriza.