Feijóo no agacha la cabeza ante Mohamed VI

El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo
Sin duda, Marruecos no solo está midiendo a Pedro Sánchez. También a Alberto Núñez Feijóo. Para el monarca alauí es muy importante saber cómo reacciona quien, según todas las encuestas, ocupará La Moncloa en meses. Pues bien, ya tiene respuesta.
Feijóo no se ha escondido detrás de la corrección diplomática. No se ha sumado a la incomprensible lucha de Pedro Sánchez por exculpar a Rabat. Lo ocurrido en Ceuta fue una invasión. Marruecos fue responsable por acción u omisión. Y la soberanía española no admite interpretaciones: Ceuta y Melilla son España. Bien por Feijóo.
Tampoco es una afirmación revolucionaria. Pero sí se ha convertido en un acto de valentía cuando nuestro Gobierno dedica más esfuerzos a proteger la imagen de Mohamed VI que a defender a los ceutíes.
El comunicado del PP es muy medido. Hace bien el líder popular, porque la relación con Marruecos pide inteligencia, serenidad y firmeza. Los dos países deben entenderse, pero entenderse no significa someterse. La amistad entre Estados solo es posible cuando hay respeto mutuo, lealtad y reciprocidad. Las guerras híbridas, tan frecuentes ahora entre países fronterizos, no deben ser usadas por quienes se dicen amigos.
Feijóo ha sabido marcar distancias también con Vox. No propone romper las relaciones con Rabat ni acabar con tratados esenciales. España debe ser un país serio y su política exterior no puede hacerse gritando. Pero tampoco de rodillas.
La crisis de Ceuta ha permitido contemplar dos maneras muy distintas de ejercer el liderazgo. Sánchez ha ofrecido mentiras, contradicciones, silencios y una extraña obsesión por librar a Marruecos de cualquier responsabilidad. Feijóo ha ocupado el espacio abandonado por el presidente y ha defendido una posición de Estado.
Rabat está acostumbrada a medir a España. Presiona, observa la respuesta y calcula hasta dónde puede llegar. Con Sánchez siempre ha encontrado silencio, miedo y condescendencia. Nuestro presidente debe explicar sus razones.
Ahora también conoce la posición de quien puede sucederle. La España de Feijóo va a querer mantener una buena relación con Marruecos, pero no está dispuesta que sea a costa de su dignidad, su soberanía ni el abandono de Ceuta y Melilla.
A.M. BEAUMONT