Sánchez, el águila imperial de dos cabezas

El presidente del Gobierno, Pedro Sanchez
El Consejo de Ministros aprobó este martes dos decretos sobre vivienda. Uno reúne las medidas que el Gobierno cree capaces de sobrevivir en el Congreso. El otro contiene la renovación automática de los alquileres que reclamaba Sumar y cuya aprobación nadie se atreve a garantizar. Todo ello después de retrasar la reunión mientras los socios terminaban de negociar. Una mañana de lo más edificante para quien busca casa.
Isabel Rodríguez compareció para explicar el acuerdo. Los ministros de Sumar dieron después su versión: celebraron algunas medidas, pero dejaron claro que no querían partir el decreto en dos. Así que los españoles recibieron las explicaciones de un mismo Gobierno acompañadas de las reservas de una parte de ese mismo Gobierno.
Pedro Sánchez preside el Consejo de Ministros. Es quien debe fijar un criterio cuando sus ministros discrepan. Puede aceptar una propuesta, rechazarla o buscar un acuerdo. Lo que no puede es dejar que cada socio defienda su parcela y presentar el resultado como una demostración de liderazgo.
La vivienda merece algo más que este espectáculo. Hay jóvenes que no pueden irse de casa, familias pendientes de la próxima subida del alquiler y personas mayores que temen perder el piso en el que llevan toda la vida. Merecen saber qué medidas entrarán en vigor y cuáles tienen posibilidades reales de durar. También quién responde si fracasan.
Sánchez dirá que los dos decretos muestran la ambición de su Gobierno. Pero la división cuenta otra cosa: sus ministros no han sido capaces de sostener juntos una misma respuesta ante el primer problema de los españoles. Ahora tendrán que pedir al Congreso que resuelva por separado lo que ellos no supieron resolver alrededor de la mesa.
Un presidente no demuestra que manda por ocupar la cabecera del Consejo de Ministros. Lo demuestra cuando sale de allí un Gobierno con una posición clara. Este martes salieron dos decretos. Y demasiadas excusas.
A.M. BEAUMONT