Ceuta, otra mirada a la invasión
Militares acompañando a asaltantes en Ceuta a la frontera
Ahora cuando se cumplen dos meses de invasión de Ceuta desde Marruecos conviene echar la mirada atrás y reflexionar un poco acerca del tema de la inmigración o, como dicen los políticamente correctos, migraciones. Recordemos que hace dos meses e impulsados primero por una sentencia del Tribunal Supremo del ocho de julio que venía a decir que aquellas personas que llegaran a nado a nuestras costas no podrían ser devueltas en frontera (habitualmente decimos “deportaciones en caliente”) y más tarde sospechosamente por el Reino de Marruecos aprovechando la celebración del día del trono del Rey Mohamed VI llegaron a nuestras fronteras más de 80.000 mil personas.
Algunas de ellas volvieron de manera voluntaria a Marruecos acusándonos de “racistas”. Escusa muy usada, por cierto, de manera histórica y repetitiva por las personas que entran de forma ilegal a nuestro país. A estas personas a las que a los “wokes” les molesta que llamemos ilegales, cuando inmigrante ilegal es aquella persona que entra en un país de manera que no respeta la legalidad vigente en el mismo.
Hoy en dia, por desgracia, el Gobierno de España presidido por Pedro Sánchez no se atreve a darnos una cifra exacta de la cantidad de inmigrantes que quedan en Ceuta, algunos dicen ¿13.000? Tampoco el ministro del interior Fernándo Grande-Marlaska ni tampoco, claro está, el mando único inútil a todas luces liderado (por decir algo) por el ministro Ángel Víctor Torres.
Dicen que primero tienen que censar a los inmigrantes para poder dar un dato real y facilitar la deportación. También que hay que tener paciencia con este proceso, paciencia que están demostrando tener y mucha nuestros compatriotas ceutís, lo que es de agradecer. Esto demuestra que el Gobierno de España no está preparado para avalanchas migratorias de este calibre. Avalanchas que conviene recordar que serán usadas por Marruecos como elemento de presión diplomática. Recordemos que en 2021 ya ocurrió algo similar en Ceuta.
De cara a evitar este caos en una ciudad que recordemos que es relativamente pequeña en cuanto a extensión (menos de 20 kilómetros cuadrados) y también en cuanto a población (poco más de 84.000 habitantes) se deben aplicar todos los mecanismos existentes para realizar deportaciones en caliente dado que es imposible atender a tanta cantidad de personas que nos llegan en tan poco tiempo. Se ha de, por tanto, aplicar tanto la voluntad de hacerlo como la diplomacia y la presión sobre Marruecos para que acepte el retorno.
Una vez que Marruecos acepta el retorno, como ha manifestado su ministro de asuntos exteriores recientemente, no habría que poner mayores impedimentos para que estas personas volvieran a su país, menores incluidos que hayan sido reclamados por sus padres. Y no situaciones tan inverosímiles dificultando su deportación como las manifestadas, nuevamente, por este ministro marroquí.
El tema de los menores no acompañados (habitualmente denominados por sus siglas MENAS) es de mucha complejidad. Y nos pone de manifiesto como ciertos países y mafias usan a los menores como mercancía “premium”. Tanto países como mafias son conocedores de que los menores gozan de especial protección en el ordenamiento jurídico de nuestro país y, en general, de toda Europa.
Estos menores saben que se les conoce con el nombre de “niños boya” dado que viene primero el menor y luego éste solicita la reagrupación familiar. Por lo que, por un menor, al cabo del tiempo nos llega una familia entera. Esto debería de frenarse dado que incita claramente a familias a lanzar a sus hijos en un viaje que no está exento de riesgos con la esperanza de poder conseguir una residencia legal en nuestro país. Por “premium” me refería a todo esto.
Durante el asalto también llegó a Ceuta una cantidad nada desdeñable de peticionarios de asilo en nuestro país. Muchos de ellos tienen la desgracia de haber salido de países donde hay guerras y persecuciones por razones religiosas, de orientación sexual u otras que hacen susceptibles de ser solicitante de asilo en España. En este caso y lamentándolo profundamente deben ser también deportados a Marruecos y solicitar en este país, en la embajada y en los consulados españoles, el asilo para residir en España.
Em efecto, deberíamos dotar a las embajadas y a consulados las facultades necesarias para tramitar asilos de forma ágil y segura para los peticionarios, sin descartar residencia en el país de origen vigilada por autoridades españolas durante el proceso y viaje con destino a España. Como también de forma garantista para la población española. No podemos permitir que se abuse del asilo para entrar en nuestro país con intenciones nada buenas para la población residente aquí.
Otro punto muy importante que conviene mencionar es la imagen de una frontera segura y que se respeta. Debemos para casos como el que hemos vivido poner a todas las fuerzas armadas y de seguridad del estado que sean necesarias para proteger de forma activa la frontera, sin descartar el uso de material antidisturbios (material usado en manifestaciones y concentraciones) y respetando, claro está, la legislación humanitaria. No podemos tampoco permitir que España, país solidario por excelencia, sea cuestionada por trato inhumano.
En resumen, debemos cambiar las políticas migratorias de forma que nuestras fronteras estén seguras y que eviten situaciones tan desagradables como las que hemos vivido.