enfoques del director
Maricarmen noquea a Sánchez con un video póstumo: le escribió hace un año y no obtuvo respuesta
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante una sesión en el Congreso de los Diputados.
Maricarmen Abascal ha noqueado a Pedro Sánchez desde la tumba. No con un mitin ni con un eslogan: con una carta filmada el 29 de noviembre de 2025, difundida entonces por el Sindicato de Inquilinas y recuperada ahora, el día después de su muerte. En ella pedía auxilio al presidente. No obtuvo respuesta. Diez meses más tarde Sánchez escribe en X que siente la pérdida "como propia". El contraste no admite matiz.
La anciana, de 87 años, le habló sin intermediarios. Le recordó que tenía la capacidad, la responsabilidad y el poder de cambiar lo que le estaba ocurriendo. Acababa de sortear un intento de desahucio y se enfrentaba a otro. Quería seguir en la casa de Sainz de Baranda en la que vivía desde 1956, la misma en la que estaba el día en que Sánchez nació. "Esta casa es mía, no porque la haya comprado sino porque la he vivido", decía. La Moncloa no contestó. El 23 de septiembre de 2026 la comisión judicial ejecutó el lanzamiento. Maricarmen salió en camilla, ingresó en el Gregorio Marañón y murió el 7 de octubre, sin haber firmado el acuerdo que le permitía volver.
Entre la carta ignorada y el tuit de condolencia cabe toda la hipocresía del caso. Desde Nueva York, Sánchez calificó el desalojo de tragedia social y señaló a Ayuso y Almeida. El Gobierno fabricó dos decretos, los presentó como la solución que el caso exigía y, cuando el Congreso los tumbó, disolvió las Cortes y convocó elecciones para el 29 de noviembre. La fecha es casi una burla: ella le escribió un 29 de noviembre pidiendo que hiciera algo; él fija el 29 de noviembre como día de urnas para salvarse.
El video póstumo desmonta el relato. Maricarmen ya le había dicho que no se enteraba o no quería enterarse. También señaló a la Comunidad y al Ayuntamiento, pero Sánchez se queda solo con la parte que le sirve de precampaña. Quien no respondió a la viva se abraza ahora al cadáver y lo ofrece como pérdida propia. No es duelo. Es aprovechamiento. Y la carta, grabada hace un año, lo deja en evidencia mejor que cualquier oposición.
España
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Enrique Martínez Olmos