Sánchez, a la oposición o a su casa

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez
Pedro Sánchez pide “un Parlamento con otras mayorías”. Para eso ha convocado las elecciones. Seguramente los españoles van a concederle su deseo. Eso sí, por lo que señalan las encuestas, la nueva mayoría lo mandaría a la oposición, o directamente a su casa.
Acabo de leer la última encuesta publicada por Target Point para El Debate. El sondeo pone al bloque de la derecha en el 50,7 % de los apoyos, frente al 36,2 % de la izquierda. 14,5 puntos de distancia. Con una participación similar a la de 2023, la derecha superaría los trece millones de votos. PP y Vox tendrían entre 193 y 203 escaños. Una aplastante mayoría.
Las encuestas no son las urnas. Claro. Hay campaña y Sánchez, ya se ha visto, hace lo que sea por su supervivencia. Si bien los datos dejan a la luz algo que seguramente no le gusta al presidente del Gobierno: convocar elecciones no equivale a recuperar la iniciativa. Sí cambia el calendario. Desde luego. Pero cambiar el juicio de los españoles sobre su Gobierno es muchísimo más difícil.
Tampoco se debe interpretar todo ese voto como una conversión ideológica a la derecha en España. Hay gente convencida de derechas. También hartazgo de Sánchez. Millones de españoles van a ir a votar para cerrar una etapa en la que cada problema se explica desde La Moncloa por la maldad de quienes están enfrente. El miedo a la alternativa ha perdido fuerza. Lógicamente. ¿Qué tranquilidad ofrece el presente?
Sánchez peleará a brazo partido para que la campaña sea una discusión sobre lo que harían Feijóo y Abascal si llegan a gobernar. Sobre todo quiere que no se hable de lo que ha hecho él. Es natural, al líder socialista le gustaría que los electores sufrieran un proceso de amnesia antes de acudir a las urnas. Tal cosa no suele ocurrir.
También la derecha debe aceptar el reto. Responsabilidad. Feijóo, a lo suyo: ofrecer un Gobierno reconocible, prioridades claras, la experiencia de gestión de los populares y respuestas que se puedan cumplir. Abascal tendrá que decidir cómo contribuye a hacerlo posible. Sus diferencias existen, pero quienes les voten para cambiar el Gobierno tienen que saber que son capaces de entenderse.
Nadie tiene ganadas las elecciones. Sin embargo, Sánchez se tapa los oídos ante lo que apuntan las encuestas: que gobierne otro.