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Ceuta es el 12 de octubre

Un grupo de personas durante una concentración por la vivienda y Ceuta ante la sede del PSOE en Ferraz

Un grupo de personas durante una concentración por la vivienda y Ceuta ante la sede del PSOE en FerrazEuropa Press

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Hoy, España celebra su Fiesta Nacional. Banderas, desfile por la calle y aplausos a los militares. También pitos al presidente del Gobierno.

Pero este año la mirada debe cruzar el Estrecho y detenerse en Ceuta. Allí también se celebra España. Además, hace falta más que nunca sentirla cerca.

Mañana viajarán los Reyes a la ciudad. Su presencia los ceutíes la entenderán sin necesidad de grandes discursos: el jefe del Estado estará con ellos. Después de lo vivido, de la insistencia de Don Felipe, por viajar, ese gesto importa. Mucho.

Ceuta merece este abrazo. Sus vecinos soportan una situación que ninguna ciudad debería afrontar sola. Sienten miedo por lo que ocurre en sus calles. Se han desgañitado pidiendo ayuda, seguridad y respuestas. No han llegado de forma eficaz.

Defender la frontera y atender a las personas son obligaciones que un Gobierno debe saber cumplir a la vez. Los ceutíes tienen derecho a vivir tranquilos. Quienes son utilizados para presionar a España también merecen que se denuncie a quienes juegan con sus vidas. Marruecos debe saber que la cooperación exige responsabilidades.

Felipe VI y la Reina Letizia van a llevar mañana a Ceuta el cariño de los españoles. Pero la visita no puede ser una coartada para que el Gobierno dé por cerrado lo sucedido. Un abrazo consuela. La seguridad requiere decisiones, medios y una política que impida repetir el drama. Y este Gobierno ha demostrado hasta hoy las grietas más oscuras de su gestión.

Las elecciones ya están convocadas. El 29 de noviembre los españoles pueden juzgar también cómo ha respondido Pedro Sánchez a esta crisis. Qué hicieron sus ministros, qué dejó de hacer y qué garantías ofrece para el futuro. La campaña no puede sepultar Ceuta entre mítines, publicidad, consignas y promesas.

Celebrar España obliga a hacerse cargo de sus ciudadanos. También de quienes viven al otro lado del Estrecho y han tenido demasiadas razones para sentirse desatendidos.

Hoy, Ceuta en el corazón. Mañana, los Reyes a su lado. Y cuando se marchen, el España debe seguir allí.

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