Feijóo ataca el blindaje moralista de Sánchez

Alberto Núñez Feijóo, con Alejandro Fernández y Xavier García Albiol
Me gusta esta frase de Feijóo: “Ni un euro de más”. Es muy comprensible para quien revisa su nómina, paga la cuota de autónomos o hace cuentas antes de poner diésel a su coche. Porque cada euro que recauda el Gobierno antes ha tenido que ganarlo alguien. A veces, con bastante más esfuerzo del que emplea un ministro en pedir otro sacrificio.
Sánchez lleva años presentando los impuestos como algo moral. Si te quejas, parece que no quieres pagar las pensiones. Si reclamas rebajas, amenazas la sanidad. Si preguntas por el gasto, sospechan que deseas cerrar colegios. Así es muy sencillo gobernar con el dinero de todos.
Feijóo ha dado en la diana para romper ese chantaje. Pensiones, sí. Sanidad y educación públicas, también. Y, precisamente porque hay que sostenerlas, toca exigir una gestión decente. El ciudadano tiene derecho a preguntar cuánto tenemos, en qué se gasta y quién responde cuando los corruptos meten la mano en la caja.
No es de recibo que el Gobierno señale a hospitales, pensiones o colegios cada vez que alguien le pide explicaciones. Los servicios públicos no pueden utilizarse hipócritamente de burladero ante los escándalos del sanchismo.
De ahí el valor de la respuesta de Feijóo al manido “que viene el PP”. Sí, que tengan cuidado los corruptos. Sánchez vive instalado en servir miedo. Miedo por la pensión, por la vivienda, por los derechos, por cuanto pueda servir para que el elector olvide lo que han sido sus ocho años en La Moncloa.
Con todo, quien cumple, trabaja y paga ya tiene suficientes preocupaciones como para asumir también la angustia de Sánchez por perder el Gobierno.
Los impuestos se pagan para sostener un país. La supervivencia política de un presidente que se la pague él.
A. M. BEAUMONT